PELIGRO DE ENFERMEDADES |

Atención con los alimentos que no están bien cocidos

La salmonelosis es una infección causada por la bacteria Salmonella que puede afectar el aparato gastrointestinal y provocar diarrea, fiebre o vómitos y, si llega al torrente sanguíneo, el cuadro puede tornarse más grave. Esta enfermedad se transmite a través de alimentos o agua contaminados, o por el contacto con una persona o un animal infectado. En los comestibles, se encuentra en las carnes crudas, el huevo y los lácteos no pasteurizados.

 

Otra enfermedad grave que puede aparecer como consecuencia de una cocción deficiente es el síndrome urémico hemolítico, que afecta seriamente los riñones y puede causar la muerte si no se administra el tratamiento adecuado a tiempo. Es más frecuente en los niños y su responsable es la bacteria Escherichia coli.

 

¿Cómo debe procederse con los comestibles? En principio, se debe actuar como si el alimento estuviera contaminado. Por un lado, es fundamental envolver con bolsas las bandejas de carne compradas en una carnicería o en el supermercado. Esto evitará que se chorree la sangre y contamine otros alimentos colocados en el changuito o en la heladera. Además, debe evitarse romper la cadena de frío. Las carnes y los lácteos tienen que estar refrigerados en todo momento.

 

Por otro lado, siempre hay que cocinar bien las carnes, sobre todo las hamburguesas y toda otra variante que esté hecha con carne picada. No debe observarse ningún rastro rosado en la comida. En el hogar, uno debe procurar que la cocción sea efectiva En un restaurante, debe devolverse el plato y pedir un poco más de cocción, sin ningún tipo de vergüenza.

 

Ahora bien, quizás la carne que comemos está bien cocida, pero hay que evitar otra cosa más. Un intento por ser eficiente o por ensuciar menos podría desembocar en prácticas riesgosas: muchas veces, la comida sufre una contaminación cruzada. Esto quiere decir que, por utilizar un mismo cuchillo o tenedor o la misma tabla de picar para distintos alimentos, corremos el riesgo de incurrir en conductas peligrosas. Así, por más que cocinemos bien la carne, si algún utensilio usado para cortarla entró en contacto con otro alimento, como las verduras para una ensalada, hay un alto riesgo de infección si esa carne estaba contaminada.

 

El huevo es otro alimento que puede transmitir salmonelosis. Una actitud más cauta supone no comerlos crudos ni  ingerir comidas con poca cocción de este ingrediente. También debe evitarse el consumo de lácteos no pasteurizados.

 

Como siempre, el lavado de manos es una práctica fundamental que debe tornarse un hábito “automático” después de ir al baño y antes de manipular alimentos. La bacteria Salmonella se encuentra en la materia fecal, por lo cual si una persona con salmonelosis no se higieniza adecuadamente las manos después de ir al baño, puede contaminar las superficies con las que entre en contacto.

 

Ninguna de estas medidas preventivas implica complejidad alguna ni esfuerzos extraordinarios. Se trata de prácticas simples y fáciles que deben incorporarse como pautas cotidianas para evitar enfermedades posiblemente graves. Saber cómo se transmiten es sólo el primer paso.

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