¿Cómo se relaciona el canto de las aves con el lenguaje humano?

Una reciente investigación identificó un gen que se activa en las personas habituadas a escuchar música clásica. Este gen estaría presente en el patrón genético de las aves canoras.

Voces inigualables como la de Edith Piaff, a quien llamaban “El Gorrión de París”, o la de Carlos Gardel, conocido como “El zorzal criollo”,  son ejemplos  de la comparación entre pájaros cantores y la voz humana. Pero nada es casual, ya que desde fines del siglo XIX Charles Darwin hacía referencia  en su obra El origen del hombre que los sonidos emitidos por las aves se parecían en su tono melódico al lenguaje del hombre.

Este legado creció a lo largo del tiempo dando lugar a la hipótesis evolucionista que postula genes compartidos entre las aves cantoras y las personas que escuchan regularmente música. Más de 50 genes estarían involucrados en el aprendizaje vocal.

Un rasgo distinto y único del hombre es el lenguaje. Sin embargo, comparte con mamíferos como ballenas, delfines y elefantes la habilidad de reconocer nuevos sonidos y reproducirlos. Por otro lado tienen en común con las aves cantoras como el cardenal, el mirlo, el gorrión y el colibrí la posibilidad de aprender nuevas vocalizaciones.

Parece ser que el comportamiento cerebral del ave sería muy similar al del humano bajo un estímulo sonoro. Esto hace que tanto lingüistas como científicos hayan encontrado un modelo animal que ayude a comprender la neurobiología de la voz y el canto de los pájaros. Desde el punto de vista biológico representa un avance importantísimo por sus potenciales aplicaciones médicas como en la enfermedad de Huntington, que afecta el habla.

Esta vez la ciencia nos sorprende  de la mano del doctor Chakravarthi Kanduri, quien dirigió un estudio en la Universidad de Helsinki, Finlandia, publicado en PeerJ, 2015  en donde documenta que la música clásica modifica la estructura química cerebral. Los investigadores expusieron a un grupo de personas al concierto para violín Nº 3 de Mozart durante 20 minutos.

Se documentó que sólo en los participantes con experiencia musical se activaron los genes involucrados en la secreción de la hormona dopamina. El aumento de esta sustancia en el cerebro mejoró la conexión entre las neuronas, el aprendizaje, la memoria y el buen ánimo. Uno de los genes identificado es  la Sinucleína alfa (SNCA), uno de los más importante  vinculado para la aptitud musical y presente en el patrón genético de los pájaros cantores.

Otro estudio presentado en la revista Science en diciembre 2014 y realizado por científicos del instituto de Tecnología de Massachusetts corrobora el lazo genético que nos une con las aves canoras al demostrar  que el FOXP2 juega un rol fundamental para el desarrollo nuevas vocalizaciones.

Estas investigaciones no hacen más que potenciar al mundo científico para profundizar la identificación de nuevos genes implicados en las conexiones nerviosas necesarias para mover los músculos que producen el sonido responsables del canto de los pájaros o del lenguaje humano.

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