UN GEN ERA EL CULPABLE DE SU CRECIMIENTO |

Contrajo el cáncer que investigaba y sus compañeros lo salvaron

Lukas Wartman, un científico de EEUU, había desarrollado un tipo de leucemia para la que no había tratamiento. Su equipo secuenció su genoma y utilizó por primera vez una droga aprobada para otros usos. Ahora está en buen estado. 

Lukas Wartman, durante un examen médico. (Foto: The New York Times)

Un equipo de científicos de la Universidad de Washington, EEUU – centro de referencia mundial sobre el estudio del genoma humano – había sufrido un gran golpe cuando comprobó que el doctor Lukas Wartman, un joven colega, sufría del mismo tipo de cáncer que se dedicó a investigar durante toda su carrera. Ningún tratamiento disponible podía salvarlo, ya que hasta el momento no se había investigado la composición genética de una patología similar.

Ante este escenario, el doctor Timothy Ley, director adjunto del Instituto del Genoma de la institución, reunió al grupo que lidera y le propuso “encontrar el gen malvado” que provocaba la leucemia linfoblástica aguda en adultos, el cáncer que atacaba a su compañero, informó el diario The New York Times.

Tras la propuesta, los investigadores probaron algo que no habían intentado antes: realizaron la secuencia completa de los genes de las células del cáncer de Warman y de las células sanas  para compararlas. También analizaron su ARN (ácido ácido) – el primo químico del ADN – para saber qué estaban haciendo los genes en su cuerpo.

Para este fin, abandonaron durante semanas todas sus otras tareas y pusieron en marcha 26 supercomputadoras y equipos secuenciadores. Así, encontraron un culpable: un gen normal que estaba hiperactivo y que producía grandes cantidades de una proteína que parecía generar el crecimiento del cáncer. Para la suerte de Wartman, existía una nueva y prometedora droga – ya aprobada para el cáncer de riñón- que podía frenar a este gen.

Hoy, contra todos los pronósticos, el cáncer del científico está en remisión desde el pasado otoño boreal. Y si bien nadie puede decir que está curado, está vivo y en buen estado.

Lo más importante, según el equipo, es que son los genes los que impulsan este cáncer y no los tejidos o órganos, como hígado, cerebro, médula, sangre o colon, donde el tumor se origina. A través de este nuevo enfoque, los expertos aspiran a crear tratamientos personalizados en base a las mutaciones de cada tumor, una alternativa que encuentran por demás prometedora.

El equipo estimó que las alternativas de cura en base a la secuenciación del genoma podrían estar disponibles en una década.

La enfermedad en el doctor Wartman se manifestó en 2002, cuando apenas tenía 25 años. En ese entonces, ya estaba cursando el último año de su carrera en la Universidad de Wahington, en St. Louise, y ya había comenzado a investigar sobre los cambios genéticos que ocurren en distintos tipos de cáncer. Al enterarse de su afección, sus compañeros lo incluyeron en un ensayo clínico. El análisis genético del hombre fue pagado por la propia universidad y por donaciones.

Fuentes: The New York Times

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