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El arte, los oficios y el deporte, al servicio de la inclusión

Por Celina Abud.- La Fundación Río Pinturas, que alberga a jóvenes y adultos con discapacidad mental, ofrece talleres para estimularlos, pero también apunta a que puedan insertarse en lo laboral. Su equipo afirma que tratan a los concurrentes “desde todo lo que pueden hacer y no desde lo que no pueden”. 

En 2010, los concurrentes realizaron obras en base a las miradas de Warhol, Pollock, Miró y Picasso

Que los jóvenes y adultos con discapacidad mental leve y moderada puedan encontrar “su lugar”, además de un grupo de pertenencia donde generar amistades, es la misión de la Fundación Río Pinturas, una entidad de bien público que apunta no sólo a la inserción laboral de este grupo sino también a mantenerlo estimulado para explotar al máximo sus capacidades.

Fundada por padres en 1997 y ubicada en  localidad de Martínez, Partido de San Isidro, la institución, que posee además una hermosa arboleda, pretende conservar la esencia de hogar y no asemejarse a un hospital, a pesar de que allí funcione lo que legalmente se conoce como Centro de Día , pero al que prefieren llamar “Centro de actividades”. En ese espacio se realizan 12 talleres que apuntan a estimular las habilidades de las personas con discapacidad intelectual y que, por ser una prestación de salud, están cubiertos por obras sociales y prepagas.  

“No dividimos los grupos ni por edad, ni por sexo, ni por tipo de discapacidad, sino que se arman en función de la aptitud de cada concurrente para cada uno de los talleres”, explicó María del Rosario Arbeleche, Coordinadora General de la Fundación Río Pinturas. Es que, según aclaró, la institución alberga a personas de 14 a 65 años, por lo que se permiten cierta flexibilidad.

Entre las disciplinas que se aprenden en el Centro  de Actividades, que lleva el nombre de “Mi arbolito” están Salsa, Folclore, Informática, Arte (Dibujo y Pintura y Actividades Prácticas) y Educación Física (Tenis, Basquet, Gimnasia y Natación). Pero también están disponibles actividades relacionadas a la Musicoterapia, la Fonoaudiología, la Psicología y la Pedagogía, además de talleres dirigidos por Terapistas Ocupacionales, precisamente Bijouterie y Cerámica, así como otros que apuntan a la sociabilización y a la independencia, como Cocina y Actividades de la vida diaria. Por último, realizan salidas programadas y, durante el verano mantienen el proyecto “Vacaciones entre amigos”.  

La fundación también alberga al Taller de Aprendizaje Laboral “Santa María del Camino”, coordinado por la terapista ocupacional Natalia Javelier.  Este espacio ofrece distintas opciones para adquirir un oficio, entre ellos Tercerización (donde se empaquetan muestras), Muffins, Pan Rallado y Bijouterie.  Pero también incluye prácticas de Voluntariado en la Fundación Banco de Alimentos, una institución que recibe comestibles próximos a vencer y los concurrentes los clasifican para que sean mandados a otras entidades.

“Las prácticas laborales tienen una carga de cuatro horas, ya que son tareas rutinarias. Pero la principal diferencia entre el taller laboral y las asignaturas similares del Centro de Actividades, es que acá los concurrentes saben que tienen que cumplir,  incluso hasta fichan cuando llegan”, indicó Javelier. En contraste con los servicios de “Mi arbolito”, este taller no se abona, sino que  apunta a autogestionarse con la venta de los productos que allí se elaboran. A su vez, según explicó Javelier, se sostiene por distintas empresas que confían el armado de muestras a los asistentes de  Rio Pinturas.

La instancia superadora de la escuela

La fundación actualmente atiende a 37 concurrentes de entre 17 y 54 años, que permanecen  allí de 9 a 17, aunque con opción de media jornada. Asisten a distintos talleres orientados a la estimulación y a la integración laboral, pero además almuerzan allí y toman la merienda. “Cuando los padres fundaron la institución en 1997, buscaban un lugar que estimule a sus hijos y que además sea para toda la vida”, relató Arbeleche.

Es que por el horario y las tareas realizadas, la fundación es el paso siguiente a la educación formal. “Cuando terminan la secundaria, ya sea especial o integrada, las personas con discapacidad ingresan a un proceso de formación laboral, pero nosotros aceptamos a personas de a partir de 14 años porque no todos pueden concluirla”, agregó la coordinadora general de la fundación.

Antes de ingresar a Río Pinturas, los concurrentes pasan por un proceso de admisión donde se realiza una entrevista con la familia, en la que también participa un asistente social. Luego concluyen un período de prueba. Durante ese tiempo se evalúan sus aptitudes en los distintos proyectos con el objeto de que, en donde estén, puedan rendir al máximo.

Hoy, la Fundación Rio Pinturas cuenta con 19 profesionales especializados, entre los que se encuentran expertos de Dirección Ejecutiva y Pedagógica, Coordinación General, Asistencia Social, Medicina Psicología y Nutrición. También poseen profesores especializados para cada una de las asignaturas y voluntarios de la Universidad de San Martín, de la carrera Terapia Ocupacional. Las prácticas de básquet la realizan en el predio de la Fundación Cecilia Bacigalupo, una entidad que se dedica a discapacidad y deporte.

Una visión innovadora

“Trabajamos con el paradigma de la diferencia, es decir, tratar a la persona con discapacidad desde lo que puede hacer y no desde lo que no puede”, indicó Arbeleche, a la par que agregó que “si bien se sabe que tienen limitaciones, poseen muchísimas habilidades para potenciar”. La responsable de aplicar esta mirada es la Directora Pedagógica de la Fundación Río Pinturas, Marta Massimo.

De hecho, para incentivar no sólo las habilidades sino la propia personalidad de los concurrentes, lanzaron este año el proyecto de autodeterminación, que apunta a que ellos puedan  “aprender a  elegir lo que quieren”, según explicó Arbeleche. Javelier agregó que este proceso repercute de manera muy positiva en los asistentes ya que  “cuando ellos eligen una actividad, llegan con ganas de trabajar, están felices y motivados”.

En proyecto de autodeterminación, “se trabaja también con la familia, ya que cuando nuestros concurrentes dicen ‘yo quiero hacer esto’ genera mucho ruido entre sus allegados, y aunque los cambios sean para mejor, se necesita aprender a procesarlos”, indicó la Coordinadora General.

La inclusión, en el arte y los oficios

Uno de los puntales de la Fundación Río Pinturas es, justamente, el arte, y trabajan desde hace años para que la sociedad pueda apreciar lo que sus concurrentes son capaces de hacer. De hecho, en 2010, inauguraron la muestra “Cuatro miradas”, que muestra pinturas elaboradas por los asistentes de la fundación que fueron basadas en los trabajos de cuatro artistas: Andy Warhol; Jackson Pollock; Joan Miró y Pablo Picasso.

La exposición, este año, se mantiene itinerante y en uno de sus últimos puntos, el Honorable Consejo Deliberante de Vicente López, compartieron el espacio con artistas convencionales, en una muestra integrada. “Eso es inclusión”, dijo Arbeleche.

Hoy, el nuevo proyecto de los asistentes está enfocado al “trash art”, que apunta a la reutilización de productos en desuso para general arte, sin olvidarse del cuidado del medio ambiente.  Para tal fin, una empresa dedicada a la resina donó botones con los que se está realizando una nueva serie de cuadros, que también serán fotografiados.

Pero no sólo muestran sus obras pictóricas a la sociedad, sino que comercializan sus productos en ferias, además de participar en distintos eventos solidarios. Uno de ellos fue el “Fashion Day”, una iniciativa de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) celebrada en mayo, en la Rural. Allí, no solo el diseñador Benito Fernández eligió la bijouterie que realizan en Río Pinturas para acompañar sus prendas en el desfile, sino que también los concurrentes se dedicaron a venderla e incluso la realizaban en vivo. “La gente se acercaba y decía: ´¡Qué lindo lo que hacen!´”, indicó Javelier. Arbeleche, por su parte, agregó: “Cuando ellos elaboran acá, no terminan de entender que lo que hacen es productivo, pero cuando salen, lo confirman”.

Ayudar a este grupo a elegir, a realizar un oficio, a sociabilizar y a encontrar sus habilidades personales es una tarea que las entrevistadas encuentran más que reconfortante. “Para mí es una gratificación de todos los días, ver cómo avanzan me confirma que esto es lo que quiero hacer toda la vida”, indicó Javelier. Mientras que Arbeleche dijo: “Ellos son naturales, puros y se brindan todo el tiempo, entonces, uno piensa ‘¿qué es lo que yo les puedo dar a ellos?’ y eso es lo que te impulsa a seguir”.  

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