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España crea comité especial de seguimiento del ébola

El gobierno español creó hoy un comité especial de seguimiento de la enfermedad del ébola en medio de la alarma y las fuertes críticas a la gestión de la crisis generada por el caso de la enfermera que se contagió el virus en el país ibérico.

La decisión llega cinco días después de que se detectó el contagio de Teresa Romero, de 44 años, quien se encuentra «grave pero estable», según el último parte médico.

La paciente española, que es el primer caso de ébola contraído fuera de África, va a ser tratada con un suero experimental «Zmapp» traído desde Bélgica, después de que fallara el tratamiento con un suero «autoinmune» de una religiosa que superó la enfermedad.

La auxiliar de enfermería se habría contagiado al cometer un fallo en la manipulación de su traje de aislamiento y reconoció que pudo haberse tocado la cara con los guantes tras atender al misionero español Manuel García Viejo, repatriado desde Sierra Leona y fallecido el pasado 25 de septiembre.

No obstante, desde que se tuvo conocimiento de que la enfermera había contraído el virus del ébola, se detectaron una serie de errores en la preparación del personal que atendió los dos casos de repatriados y en la aplicación de los protocolos de seguridad.

A partir de ahora, la gestión de la crisis estará a cargo de un comité especial presidido por la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, e integrado por un grupo científico asesor así como por responsables de distintos ministerios, entre ellos Sanidad, Exteriores, Defensa e Interior.

El órgano, que se reunirá al menos una vez al día, también contará con representantes de la Secretaría de Estado de investigación, la Consejería de Sanidad de Madrid y el Hospital La Paz-Carlos III de Madrid, el centro que se está encargado de tratar el virus.

Al situar a la vicepresidenta al frente del comité de seguimiento, el Ejecutivo de Mariano Rajoy reconoce la gravedad de la situación y confirma la desacreditación que ha sufrido la ministra de Sanidad, Ana Mato, quien se ha visto desbordada por la crisis sanitaria del ébola, a pesar de que sólo hay un caso confirmado.

Por el momento, sin embargo, el gobierno español no está dispuesto a reconocer ningún tipo de responsabilidad política.

«Ahora asumimos una tarea que es trabajar para cuidar lo mejor posible a Teresa Romero y a todos los demás ciudadanos», sostuvo Sáenz de Santamaría en conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros que acordó la creación del comité especial para el ébola.

Mato tampoco parece dispuesta a dimitir si bien reconoce que se han producido errores, ya que decidió modificar los protocolos de seguridad en torno los pacientes con ébola.

Según explicó hoy en una reunión con voceros de sanidad de los partidos parlamentarios, su ministerio va a «reforzar» los protocolos para que todo el personal profesional que esté en contacto con pacientes con ébola sean considerados casos de riesgo y, por lo tanto, sometidos a un seguimiento más activo.

Ante la magnitud de la crisis y, especialmente, el temor de la población a la propagación del virus por la falta de información, Rajoy también asumió protagonismo para enviar un nuevo mensaje de tranquilidad, luego de acudir por sorpresa al Hospital Carlos III para conocer «in situ» el estado de Teresa Romero.

«La situación no es normal, es difícil, pero se van a poner todos los medios necesarios para que se pueda superar», subrayó.

«Tanto la Comisión Europea como la Organización Mundial de la Salud dicen que el riesgo de contagio es muy bajo», insistió el jefe del Ejecutivo.

En total, catorce personas se encuentran aisladas y bajo control en el Hospital Carlos III por riesgo a haber contraído el ébola, entre ellas dos peluqueras que depilaron a Teresa Romero antes de que se le detectara el virus, y el marido de la enferma, Javier Limón.

Sólo una enfermera con unos grados de fiebre está pendiente de que se le haga el segundo test del ébola luego de que el primero diera negativo, mientras el resto de personas en vigilancia no presentan ningún síntoma.

A pesar de ello y debido a los errores cometidos previamente por parte de la administración pública, el miedo se apoderó de algunos profesionales y de la población en general, que desconoce el riesgo al que está expuesta.

Entre algunas medidas que se llevaron a cabo para calmar a la ciudadanía, el gobierno esterilizó y selló la casa de la infectada por el virus del ébola e incluso se analiza la posibilidad de limpiar el parque donde la enfermera solía llevar a pasear su perro, «Excalibur», que ya fue sacrificado.

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