La fractura de última moda entre los futbolistas

Las fracturas del quinto metatarsiano son muy comunes en la práctica deportiva, y muchas veces su origen es el estrés, en especial en los deportistas de élite. Este es el hueso que conforma el borde externo del pie y que se conecta con el dedo pequeño.

Las fracturas del quinto metatarsiano son muy comunes en la práctica deportiva, sobre todo en jóvenes futbolistas, y muchas veces su origen es el estrés, en especial en los deportistas de élite.

El quinto metatarsiano es el hueso que conforma el borde externo del pie y que se conecta con el dedo pequeño de éste. Tiene la particularidad de ser un hueso tubular con una parte central curva y que apoya en sus extremos.

Hay varios tipos de fractura de este hueso; una de las formas de producción más frecuentes es la fractura por avulsión. ¿Qué es una avulsión? La avulsión es una lesión en la que un trozo pequeño del hueso es arrancado por un tendón o ligamento del cuerpo principal de ese hueso. Es muy frecuente cuando el jugador realiza un movimiento forzado de inversión con el talón levantado (el tobillo se tuerce hacia adentro). Como este movimiento es también el mecanismo de producción del esguince de tobillo, el profesional debe realizar un exhaustivo estudio para hacer un diagnóstico diferencial y no confundir una lesión con la otra.

Otro tipo de fractura frecuente es la llamada «fractura de Jones», que se produce en un área pequeña del quinto metatarsiano, muy propensa a lesionarse por recibir menos sangre. Esta fractura puede ser de manera aguda traumática o por microtraumatismos a repetición. Son menos frecuentes, pero difíciles de tratar.

Pueden ocurrir otros tipos de fracturas; por ejemplo, las fracturas en el cuerpo del hueso, las cuales resultan usualmente de un traumatismo o movimiento de torsión, y las fracturas de la cabeza y del cuello del metatarsiano. Los pisotones en el fútbol son factores de producción de muchas de ellas.

¿Qué siente un deportista al producirse una fractura de quinto metatarsiano? Las fracturas tienen siempre los mismos signos y síntomas: dolor, inflamación y sensibilidad en la parte exterior del pie. También presentan dificultades en la marcha.

El tratamiento de estas fracturas puede ser conservador, y de hecho se aconseja esta metodología en personas sedentarias, deportistas ocasionales o los llamados «deportistas de fin de semana». La inmovilización con un «walker», bota para inmovilizar pie y tobillo, y deambulación con muletas sumado a tratamiento fisioterápico y de rehabilitación, constituyen el tratamiento de elección en estos casos.

Para los deportistas de alto rendimiento, el tratamiento quirúrgico es una buena opción. Con una pequeña incisión, se introduce un tornillo dentro del hueso para sujetar los fragmentos de la fractura. Esta cirugía raramente presenta molestias posoperatorias, con una rápida vuelta a la actividad deportiva.

La rehabilitación debe ser realizada por kinesiólogos especializados en rehabilitación deportiva, para que la vuelta a la actividad sea precoz y segura, aproximadamente tres meses, que es lo que siempre desea el deportista lesionado.

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