Lactancia materna: ¿por qué sí, cuándo no?

Son muchas las ventajas de la leche y pocas las situaciones en que puede recomendarse suspenderla en forma temporal o permanente. Entérese.

Sólo en pocos casos dar el pecho no es conveniente

Casi todas las madres pueden amamantar exitosamente, y existen numerosas ventajas para hacerlo. Por eso, es recomendable iniciar la lactancia dentro de la primera hora del nacimiento e incluso antes de que la madre abandone la sala de parto, para aprovechar el calostro, la leche producida durante las primeras 24 a 48 horas.

 

La lactancia materna debe ser exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. A partir de ese momento, el bebé deberá incorporar otros alimentos apropiados a la dieta y mantener la lactancia en forma parcial hasta cumplir los 2 años de edad.

 

¡Sí a la teta!

 

Al amamantar, una mujer toma una decisión saludable para su bebé y para ella misma.

 

•La lactancia potencia el vínculo entre la madre y el  hijo.

• Además de brindar proteínas, vitaminas y minerales, la leche materna protege al bebé contra alergias, enfermedades de la piel, desnutrición, obesidad, diabetes juvenil y deficiencia de micronutrientes, y contiene anticuerpos que reducen el riesgo de infecciones, como diarrea, neumonía, otitis, meningitis e infección urinaria.

•Protege también contra condiciones crónicas futuras, como diabetes tipo I, colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn.

•La lactancia materna durante la infancia se asocia con menor presión arterial media y colesterol sérico total, y con menor prevalencia de diabetes tipo 2, sobrepeso y obesidad durante la adolescencia y edad adulta.

•En la mamá, favorece la disminución del sangrado posparto y provoca amenorrea (ausencia de menstruación), lo que a su vez constituye un método natural de control de natalidad que resulta efectivo siempre y cuando el bebé reciba la leche materna como alimento exclusivo, no hayan pasado más de 6 meses desde el parto y la madre se encuentre en etapa de ausencia total del sangrado.

•Reduce también el riesgo de que la mujer sufra hemorragia post-parto, cáncer de mama premenopáusico y de ovario, reduce las probabilidades de padecer diabetes tipo II y protege contra la coronariopatía.

• Representa un ahorro económico porque evita el consumo de leches maternizadas.

 

Existen casos en los cuales algunos recién nacidos pueden necesitar ingerir otros alimentos por un periodo limitado, como ser:

 

•Lactantes nacidos con peso menor a 1500 g (muy bajo peso al nacer).

•Lactantes nacidos con menos de 32 semanas de gestación (muy prematuros).

•Recién nacidos con riesgo de hipoglicemia (baja concentración de azúcar en sangre).

 

Amamantar al bebé, ¿siempre?

 

Existen algunas condiciones médicas de la madre en las que podría recomendarse no amamantar de manera temporal o permanente. Por ejemplo, si padece una enfermedad grave que hace que no pueda cuidar a su bebé, o si usa drogas psicoterapéuticas sedativas, antiepilépticos u opioides (que deben evitarse si se dispone de alternativas más seguras).

Siempre debe ser un médico quien evalúe la interrupción de la lactancia y los riesgos de cualquiera de las condiciones por sobre los beneficios de la leche materna.

 

La opción de alimentación más apropiada para bebés de una madre infectada con el VIH depende de sus circunstancias individuales y las del recién nacido, incluyendo su condición de salud. Cuando la alimentación sustituta es aceptable, factible, asequible, sostenible y segura, se debe evitar todo tipo de lactancia materna. Las madres bajo quimioterapia citotóxica no deben amamantar durante el tratamiento. Tampoco quienes usan nicotina, alcohol, éxtasis, anfetaminas, cocaína y estimulantes relacionados, opioides, benzodiacepinas y cannabis, que tienen un efecto dañino en los bebés.

 

La lactancia debe suspenderse además cuando el bebé padece ciertas condiciones médicas especiales, como galactosemia clásica (se necesita una fórmula especial libre de galactosa), enfermedad de orina en jarabe de arce (se necesita una fórmula especial libre de leucina, isoleucina y valina) o fenilcetonuria (se requiere una fórmula especial libre de fenilalanina, aunque se permite algo de lactancia materna, con monitorización cuidadosa).

 

Algunos mitos

 

“Tengo poca leche porque el bebé mama mucho y me la saca toda…”

FALSO: Cuanto más mama el bebé, más leche produce la mamá.

 

“Tengo pechos muy chiquitos”

FALSO: No importa el tamaño de los pechos. Se puede tener pechos chicos y mucha leche.

 

“Mi leche no sirve porque es aguada.”

FALSO: No hay leches “aguadas”. Todas las leches alimentan.

 

“No como papas porque al bebé le producen gases.”

FALSO: Los alimentos que come la mamá no le hacen mal al bebé.

 

Fuentes:

Ministerio de Salud de la Nación.

Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA).

Razones médicas aceptables para el uso de sucedáneos de leche materna. Documento elaborado por la OMS y UNICEF.

Asesoramiento médico: Dra. Cynthia Vartalitis – Médica Pediatra FUNCEI

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