ÁNGELA MARULANDA - AUTORA Y EDUCADORA FAMILIAR |

¿Por qué los padres nos sentimos tan culpables?

Con frecuencia actuamos de manera errónea y nos ahondan estos sentimientos, a pesar de nuestras buenas intenciones. Esto ocurre en un contexto de cambios, donde todo es relativo y las familias se organizan de forma muy distinta a aquellas en las que crecimos.

La raíz de nuestros errores como padres no está en nuestro egocentrismo o en nuestra falta de interés por los hijos, como se nos acusa a menudo. Es verdad que el individualismo y la urgencia de ganar más dinero debido a que tenemos más “necesidades” han debilitado nuestra disponibilidad para con la familia, pero las razones para los desaciertos que ahora son frecuentes en nuestras funciones parentales son más profundas.

 

Las circunstancias en las que estamos formando a nuestros hogares cambiaron tanto de una generación a otra, que estamos muy confundidos. Todo es hoy tan distinto que los padres ya no podemos confiar en nuestra intuición porque vivimos en una cultura en la que se valora más el conocimiento que la sabiduría de la experiencia; ya no tenemos en nuestros padres un modelo que imitar porque las familias de hoy están organizadas en forma muy distinta a aquellas en las que crecimos; estamos inmersos en una cultura en la que todo es relativo, que no sabemos a ciencia cierta qué está bien ni qué está mal; y ya ni siquiera podemos confiar en las enseñanzas de los expertos en la conducta porque son demasiadas… y muchas se contradicen entre sí.

 

De tal manera que con frecuencia actuamos erróneamente con los hijos asesorados por una epidemia de sentimientos de culpa porque, a pesar de nuestras buenas intenciones, estamos perdidos. Pero ejercer la paternidad guiados por la culpabilidad es una forma muy peligrosa de criar a los niños.

 

Los sentimientos de culpa son un llamado, no debe ser un estado. Tenemos que hacer un alto y reflexionar sobre lo que debemos hacer para darle a nuestra familia toda la importancia y prioridad que demanda, y así liberarnos de la culpabilidad en lugar de seguir actuando dominados por la misma. Si bien no podemos cambiar las fallas que hemos tenido, sí podemos mejorar las posibilidades de acertar en la crianza de nuestros hijos si disponemos del tiempo y de la calma para entregarnos con gusto a cuidar y a gozar a quienes son lo más importante de nuestra vida.

 

www.angelamarulanda.com

 

El próximo 10 de agosto, la autora estará de visita en la Ciudad de Buenos Aires, para dar una charla orientada a tratar temas relacionados al desarrollo, la crianza y la felicidad de los hijos que suelen preocupar a los padres.

 

Informes e inscripción:

FUNCEI – Fundación Centro de Estudios Infectológicos

Tel.: 4809-4242 – [email protected]

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