¿Qué debemos comer en la playa?

Por Celina Abud.- En diálogo con DocSalud.com, especialistas en Nutrición enfatizaron en no abusar de los alimentos pesados y mantener la hidratación. A su vez, recordaron cuidar la cadena de frío para evitar diarreas o cuadros más graves.

Las frutas, además de asegurar la hidratación, aportan fructosa, que da energía

Un día de sol en la playa es un momento ideal para disfrutar de un buen descanso, y por qué no, darse un gusto. Sin embargo, hacer demasiados desajustes en la alimentación durante el verano puede traer consecuencias y hasta incluso, comprometer la salud.

 

Especialistas en nutrición enfatizaron  a DocSalud.com que comer sano no es incompatible con comer rico. Y si bien durante las vacaciones es fácil tentarse con rabas, pachos o empanadas, se debe evitar “consumirlos todos los días”.

 

Para no sentirse pesado, el Dr. Rubén Gustavo Kliger, médico especialista en Nutrición  y experto en Soporte Nutricional del Sanatorio Los Arcos indicó que se deben evitar “los alimentos calientes, y todos aquellos que den mayor trabajo o dificultad digestiva, como los hipercalóricos, el exceso de grasa, las frituras y el alcohol”. 

 

Por su parte, la Lic. Paula Amiano, secretaria técnica de la Dirección de la carrera de Nutrición en la Universidad Abierta Interamericana (UAI) indicó que, por otra parte, “los hidratos de carbono complejos, presentes en las harinas, pastas, legumbres y panificados pueden producir distensión y flatulencia”, dado que tardan en digerirse. Es por eso que se debe reducir su ingesta y combinarlos con alimentos ricos en fibra.

 

En relación a los aderezos, sugirió evitar los grasos como la mayonesa y reemplazarlos por otros más “light”, como el ketchup, la mostaza y el queso untable”. Y si de dulces se habla, recomienda restringir las cremas, por ser excesivamente grasosas y no tolerar los cambios bruscos de temperatura.

 

Sentirse bien, por dentro y por fuera

 

En épocas de calor “el cuerpo agradece las comidas ligeras y refrescantes”, enfatiza Kliger. Los alimentos ricos en fibra y agua, como las frutas y verduras de temporada, son escenciales no sólo para evitar descomponerse, sino también para mantener la hidratación. 

 

“Las frutas, además de asegurar la hidratación, aportan fructosa, que nos da energía de rápida disponibilidad”, sostuvo Amiano a la par que sugirió que pueden consumirse en licuados con agua o incluso con leche, en lo posible descremada por ser más liviana. Por otra parte, aclaró que “los vegetales aportan minerales necesarios para mantener los electrolitos, agua en el organismo y vitaminas como el betacaroteno, que protegen la piel y favorecen el bronceado”.

 

Los dos litros de agua por día que son sugeridos para mantenerse hidratado no bastan en un contexto de playa, porque la exposición permanente al sol y las altas temperaturas favorecen la sudoración, donde se pierde líquido. Una ingesta adecuada, según explicó Kliger, no sólo evitara estas complicaciones, sino que “disminuirá la sequedad directa de la piel, lo que evita el envejecimiento prematuro”.

 

Para reponer líquido, Amiano sugirió evitar las gaseosas, ya que pueden provocar distensión. Mejores opciones para reemplazar el agua son bebidas sin gas no calóricas como los jugos diet o de frutas naturales, y por qué no, un té helado.

 

La cadena de frío, una gran preocupación

 

Los alimentos frescos que requieren refrigeración- los perecederos- , por su riqueza en proteínas, su disponibilidad acuosa y su bajo contenido ácido, están más expuestos a la proliferación microbiana. En descomposición, pueden producir las llamadas ETA (enfermedades transmitidas por alimentos, que pueden abarcar  vómitos, diarrea, fiebre, deshidratación y cuadros de grave. Las más comunes y peligrosas son:

 

Salmonelosis: produce diarrea y deshidratación. Es peligrosa en niños pequeños y ancianos. La bacteria puede alojarse y reproducirse en el huevo, mayonesas caseras, carnes y fiambres.

 

• Estafilococo: se desarrolla en leches y puede producir cuadros de diarrea.

 

E. Coli: es una bacteria habitual que produce la conocida “diarrea del viajero”. Pero una de sus cepas,  conocida como E.Coli O:157 es capaz de causar el SUH (Síndrome Urémico Hemolítico), una enfermedad grave que afecta principalmente a niños, provocando anemia hemolítica con ruptura de glóbulos rojos (que requiere transfusiones) y falla renal aguda. Potencialmente letal, esta bacteria se desarrolla en carnes, principalmente las picadas o muy manipuladas, o bien en lácteos no pasteurizados. Muere a 72° C por lo que esta es la temperatura recomendada para la cocción de las carnes.

 

Al respecto Amiano indicó: “Si nos ofrecen hamburguesas de dudosa elaboración o con vetas rojas al corte, no consumirlas. Es preferible que estando en este contexto veraniego no compremos este tipo de preparaciones ni las elaboremos nosotros tampoco porque la carne picada es de rápida descomposición y fuente de varios microorganismos que son difíciles de evitar en un ambiente de playa”.

 

A su vez, la experta recomendó contar con una heladera conservadora con baterías en buen estado para llevar alimentos cuando se elige pasar el día al aire libre.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí