Una encuesta sobre 1010 personas realizada por la empresa TNS Healthcare reveló que los argentinos son conscientes de las consecuencias que acarrea el tabaco. Sin embargo, tres de cada 10 personas fuman y esta tasa se mantiene estable desde 2000.
El sondeo de proyección nacional “Los argentinos y el tabaquismo”, realizado el pasado abril y solicitado por Nicorette, reveló que el 54% de los usuarios actuales intentaron abandonar el vicio y que el 44% planea dejarlo en los próximos seis meses.
Incluso el 36% de los que alguna vez intentaron dejar de fumar, volverá a hacerlo. Entre los principales motivos para tomar la decisión están el embarazo (entre las mujeres), con 22%; el temor a las enfermedades asociadas (18%), aliviar los síntomas respiratorios (14%) y mejorar la calidad de vida (13%). Otras razones citadas fueron las ganas de romper con la adicción, las recomendaciones médicas, el deseo de verse mejor (pelo, buen olor, piel) y las enfermedades respiratorias, entre otras.
Entre los factores de apoyo para mantener la decisión de cortar con el cigarrillo, los encuestados ubicaron en primer lugar a la voluntad, con 84%. Le siguieron la familia y los amigos (17%), en menor grado la práctica de ejercicios y una dieta sana para reducir la ansiedad (6%) y el reemplazo de cigarrillos por caramelos y chupetines (4%).
De este dato se desprende que sólo un 8% utilizó algún producto de ayuda para dejar de fumar, mientras que un 88% indicó que no empleó ninguna de las opciones disponibles. Según Mariana Souto, gerente de TNS Health, los números son un reflejo de que “si bien la voluntad es un buen elemento para la cesasión tabáquica, muchas veces no alcanza”. En ese sentido, agregó que los interesados en abandonar el cigarrillo deben saber que “hay otras alternativas para cortar con la adicción”.
Por su parte, Marcelo Yarmaian, Gerente de Grupo de Marcas de Johnson & Johnson, indicó que “el tabaco posee una demanda inelástica con respecto al precio”, es decir, que aunque aumente su valor monetario, muchos siguen fumando por la dependencia que este hábito genera, que es tanto física como psicológica. En ese sentido, consideró que deben difundirse las distintas terapias médicas disponibles.
Opciones para reforzar la decisión
–Terapia de sustitución de la nicotina. En forma de chicles o parches, contienen dosis terapéuticas de esta sustancia, que es la que hace a los cigarrillos adictivos, pero no el agente que provoca enfermedades. En menos de 10 segundos, estas cantidades llegan al cerebro y alivian los síntomas de ansiedad e irritabilidad. Se comienza a administrar desde el día en que efectivamente se deja de fumar. Esta opción es segura y de venta libre, pero se recomienda que un médico indique cual es el uso correcto de estos productos, tanto en dosis y frecuencia de toma, de acuerdo al nivel de adicción. Si bien contienen nicotina, no tienen ninguno de los 4 mil tóxicos que un cigarrillo regular posee, entre ellos arsénico, amoniaco, metano, cadmio, butano e hidruro de cianuro. Además, retrasa el proceso del aumento de peso.
-Bupropion y Vareniclina. Son dos drogas que se usan para la cesación tabáquica. La primera, proveniente de la familia de los antidepresivos, se usa durante años y tienen un precio bajo. La segunda es más novedosa y combinable con otros fármacos. Ambas deben ser administradas antes de la fecha en que efectivamente se deja de fumar. Como no son de venta libre, el tratamiento debe estar constantemente supervisado por un médico. Mientras la primera retarda el aumento de peso, la segunda no lo hace.
Cabe aclarar que todos los fumadores pueden beneficiarse de los medicamentos, con excepción de:
-Las embarazadas y lactantes, para que las drogas no lleguen al bebé.
-Quienes fuman menos de 10 cigarrillos por día, ya que es probable que su dependencia sea más psicológica que física.
-Los menores de 18 años, ya que no hay estudios que demuestren la efectividad de las terapias en esta población.
-Las personas con contraindicaciones específicas a ciertos medicamentos.










