DRA. HEBE VáZQUEZ – MéDICA INFECTóLOGA FIDEC/FUNCEI |

Una infección que debemos conocer

Sólo en los EEUU, se estima que, por año, la neumonía afecta a 5,6 millones de personas y produce 1,1 millones de internaciones. En Argentina, si bien hay subregistros, se informaron 171.453 casos compatibles con esta infección y se calcularon 423,14 casos cada 100 mil habitantes entre enero y septiembre de 2012. Los niños menores de cinco años fueron los más afectados.

Se trata de una infección pulmonar que puede causar una enfermedad leve o grave en personas de todas las edades, aunque existen ciertos grupos de individuos que tienen mayor probabilidad de contraerla. Entre ellos se encuentran los adultos de 65 años o mayores, los niños menores de cinco años y las personas con ciertos factores de riesgo, como consumo de alcohol, tabaquismo, malnutrición o desnutrición, diabetes mal controlada, uremia, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras afecciones de la estructura del pulmón, como las bronquiectasias (dilataciones de los bronquios). Asimismo, los pacientes que tienen disminuidas sus defensas debido a ciertas patologías o al uso de medicamentos, o que padecen cáncer, convulsiones, problemas de deglución o enfermedades cardiovasculares tienen más chances de infectarse que las personas sanas. También se encuentran más expuestos quienes hayan seguido tratamientos con corticoides sin control adecuado o con antibióticos de amplio espectro por más de siete días, y quienes trabajan en geriátricos u otras instituciones de salud.

En general, el agente causante de la neumonía es una bacteria o virus, pero en la mitad de los casos no es posible identificar el microorganismo responsable. La bacteria Streptococcus pneumoniae (neumococo) y los virus de influenza o gripe, parainfluenza y respiratorio sincicial (RSV, por sus siglas en inglés) son los gérmenes que más comúnmente producen esta infección. Los niños menores de un año se ven afectados principalmente por el RSV. La bacteria Staphylococcus aureus y el adenovirus suelen también provocar la enfermedad. Por otra parte, el hongo Pneumocystis jirovecii, antes conocido como Pneumocystis carinii, es causa común de neumonía en pacientes con sida.

Los síntomas de la enfermedad incluyen: tos, fiebre, fatiga, náuseas, vómitos, respiración rápida o falta de aire, escalofríos o dolor en el pecho. En general, el tratamiento es ambulatorio, aunque hasta un 25% de los enfermos requiere una internación. Uno de cada 10 de estos casos puede llegar a terapia intensiva.

Prevención, clave contra la neumonía

En la actualidad, existen vacunas seguras y efectivas para prevenir la infección por bacterias o virus que pueden causar neumonía. La inmunización protege a niños y adultos contra dos de los principales agentes infecciosos, el neumococo y la gripe.

La vacuna antineumocócica conjugada PCV13 se incorporó al Calendario Nacional de Vacunación y la reciben en forma gratuita los niños de hasta dos años y los chicos de entre 24 y 59 meses que presentan factores de riesgo. También pueden recibirla los adultos a partir de los 50 años, pero sólo en el ámbito privado. Por otra parte, la vacuna polisacárida PPSV23 está aprobada para uso a partir de los dos años de vida en los grupos de riesgo. Se aplica sin costo en el sector público a los mayores de cinco años que presentan enfermedades de base y a todos los adultos mayores 64. Ambas vacunas pueden administrarse en forma combinada, sólo bajo indicación médica.

La vacuna antigripal también es importante para prevenir la neumonía. Puede aplicarse en simultáneo con alguna de las vacunas antineumocócicas, pero en distinto brazo. Otra medida efectiva es la inmunización contra la bacteria Haemophilus influenzae tipo b, la tos convulsa, la varicela y el sarampión.

Asimismo, es clave adoptar buenas prácticas de higiene para prevenir las infecciones respiratorias, como lavarse las manos con frecuencia, toser o estornudar cubriéndose la boca con un pañuelo de papel, el codo o una manga, y limpiar las superficies duras que se tocan con regularidad, como picaportes y mesadas. Además, es posible reducir el riesgo de contraer neumonía limitando la exposición al humo de cigarrillo y al tratar y prevenir enfermedades predisponentes, como la diabetes y el VIH/sida.

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