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Por qué ordenar la casa permite disminuir el estrés

Según un estudio, se comprobó que las personas que viven en ambientes desordenados son 77% más propensas a tener sobrepeso u obesidad. Aunque parezca mentira, este es solo uno de los riesgos para la salud que supone una vida desordenada. Por esta razón hay que empezar ya a poner orden.

Cómo el orden calma la ansiedad (Foto: PIxabay)
Cómo el orden calma la ansiedad (Foto: PIxabay)

Todo comienza con el estrés que causa el desorden. No encontrar nada cuando se lo necesita, o que perder tiempo buscando algo nos ocasione llegar tarde a un compromiso son dos problemas comunes cuando hay caos. Pero también hay que tener en cuenta la situación inversa que es el estrés crónico, causado por otros motivos, que nos deja la mente tan agotada que no llegamos ni a poner orden en casa.

El estrés altera la forma en que la grasa se deposita debido a las hormonas específicas y a otras sustancias químicas que su cuerpo produce cuando está estresado.

Por ejemplo, las investigaciones recientes muestran que el estrés crónico estimula producción de betatrofina en el cuerpo. Esta es una proteína que bloquea una enzima que descompone la grasa corporal.

Además, el aumento de peso inducido por el estrés suele implicar un aumento de grasa en el área del abdomen, que es la grasa más peligrosa que su cuerpo puede acumular, ya que aumenta su riesgo cardiovascular.

El desorden está vinculado al estrés por más razones: causa que las personas se abrumen, se depriman y se enojen. En un estudio de 32 hogares de clase media, realizado por un equipo de arqueólogos, antropólogos y otros científicos, las madres que describieron a sus hogares como «caóticos» o «abarrotados» también tuvieron niveles más altos de las hormonas del estrés, al anochecer. Otra investigación también encontró que las mujeres que describieron a sus hogares como desordenados fueron más propensas a sufrir de depresión, fatiga por la noche, deficiente habilidad para adaptarse y dificultades al hacer la transición del trabajo a la casa.

Por qué se produce el desorden

Todos sabemos que hay personas desordenadas y creemos que lo son porque no hacen el esfuerzo de ser más prolijos, guardar lo que usan y tirar lo que no necesitan. La realidad es que todos en algún momento podemos ser desordenados y acumular cosas, por lo que empieza a faltarnos espacio y ahí empieza el gran problema.

Guardar mal es generalmente el inconveniente. Así como hay personas que parecen tener un mapa en la cabeza de todo estante, alacena y cajón de su casa hay otras que simplemente ponen lo que sea como sea. Ordenar un enorme montón de papeles, insumos de electrónica, ropa o fotos implica que hagamos el orden primero en nuestra mente. Hay que detenerse a pensar cómo lo vamos a hacer antes de empezar; no tener un plan hace que el trabajo no parezca bien hecho y entonces, terminamos otra vez poniendo lo que sea donde sea.

Las motivaciones emocionales del desorden también importan ya que el corazón nos hace guardar muchas cosas que no necesitamos realmente y luego falta espacio. Si no queremos deshacernos de la ropa que usábamos cuando éramos más delgados o la de un familiar que ya no está, el pasado está pesando demasiado y ocupa más espacio del que debiera. Ayudar a otros donando la ropa puede darnos un motivo noble para resolver el problema.

En otros casos acumular se debe al temor de perder o no tener algo en el futuro.

Si no queremos tirar nada por miedo a que nos falte, esa conciencia de escasez y falta de confianza en el futuro tampoco nos dejarán vivir tranquilos. Cuidar de los recuerdos y ser previsor no son defectos, todo lo contrario; pero pueden ser un problema si se convierten en obstáculos para el presente.

Manos a la obra

La propuesta más recomendada es de tres pasos que se hacen simultáneamente: separar lo útil de lo inútil, destinar cosas a donación o regalos, y desechar lo que ya no sirve, está viejo, roto o manchado sin remedio.

Desde luego que limpiar el desorden es un proceso continuo. Se puede hacer algún serio progreso incluso en 20 minutos si sabe por dónde empezar. Esto incluye:

Tener sus «suministros» listos: necesitará carpetas para archivos, etiquetas y marcadores, un contenedor para lo que va a reciclar, algo donde poner basura y un contenedor para poner artículos que vaya a donar o vender.

Elegir un lugar para empezar: limpiar el desorden debe ser en etapas, comience con su oficina o cocina, y enseguida en la misma «zona» enfóquese en el escritorio, alacena o un gabinete en particular, y proseguimos solo cuando ese espacio esté organizado. Si se siente abrumado, empiece poco a poco con un estante o cajón.

Organice sus documentos: tenga listas las carpetas para archivos, para almacenarlos por categoría. Boletas de luz, gas, teléfonos, recibos de pagos y cobros, cada papel guardado es un problema ahorrado.

Recordar que el desorden engendra desorden: si coloca en el ropero una caja de artículos que no sabe qué hacer con ellos, pronto se unirá otra caja, y otra. Rompa con este ciclo al enfrentarlo, no lo deje como algo pendiente. Esto también significa que debe acomodarlos diariamente, y siempre coloque las cosas donde deben estar.

Aborde un artículo a la vez: una vez que lo recoja, guárdelo, deshágase de él o dónelo. No se limite a ponerlo de nuevo en el mismo montón desordenado.

Ideas que mejoran la vida

Implemente soluciones para almacenar donde lo necesite: ¿Necesita un set de recipientes plásticos para la heladera en la cocina? ¿Un lugar para poner sus llaves, la correa del perro o el teléfono celular, cuando entra por la puerta? ¿Un lugar fijo para los juegos de mesa o los cds? Analice la forma en que vive y en función de ello, elija sus soluciones de almacenamiento.

Es importante visualizar su casa de la manera que la desee tener: desde su cocina hasta el dormitorio. Al considerar, ya sea guardar, donar o desechar un artículo, pregúntese si contribuirá a la vida que desea.

Si compra algo nuevo, deshágase de algo viejo: si compra un nuevo juego de vasos done el viejo, que ya no lo necesita. Del mismo modo, con los artículos de ropa, zapatos o ropa de cama, e incluso computadoras y aparatos electrónicos.

Para empezar, compre menos: entre más artículos nuevos compre, más elementos tendrá que acomodar en su hogar. Sea muy selectivo con lo que compra y lleve a su casa; elija solo los elementos que agregarán valor real a su vida.

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