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Consumo inteligente: cómo leer las etiquetas de los alimentos



A lo largo de los años la oferta de productos creció a pasos agigantados, trayendo consigo muchísimos alimentos de mala calidad y a su vez otros tantos productos con la promesa del 0% pero con gran cantidad de ingredientes desconocidos para el consumidor común y corriente.  

De hecho, una iniciativa para una Ley de etiquetado frontal de los alimentos, para advertir a los consumidores sobre el exceso de azúcar, sodio y grasa, obtuvo dictamen en el Senado el 21 de octubre y volverá a debatirse la próxima semana.

Pero para empoderarnos desde ahora, la licenciada en nutrición Maia Glejzer, brindó algunos tips a tener en cuenta para aprender a leer etiquetas y mejorar nuestras elecciones.

“Las etiquetas en los productos envasados nos traen muchísima información que debemos conocer a la hora de elegir los alimentos que consumimos diariamente. Generalmente está a la vista y la conocemos, pero existe otra que a veces está oculta y es fundamental que podamos conocer para hacer buenas elecciones. Algunos de los elementos más conocidos pueden ser la composición nutricional que nos brinda las calorías, cantidad de sodio y fibra entre otros nutrientes que generalmente está indicada por porción o envase total. Pero a veces también debemos conocer la lista de ingredientes, porque esto nos habla del tipo de alimento que estamos consumiendo, que pueden ser necesarios para la fabricación del producto o pueden ser elementos ocultos que debemos conocer cuál es su función y qué generan en nuestro cuerpo. Estos últimos, generalmente tienen la tarea de prolongar el tiempo de duración de los productos través de sus conservantes, y de aumentar la sabrosura de los alimentos con el objetivo de generar más adicción y ganas de consumirlo sin limitación alguna”, explicó.

Consultada por las cuestiones fundamentales a tener en cuenta en la góndola del supermercado, la profesional indicó que debemos no solo poner el foco en la composición nutricional, las fechas de vencimiento, de envasado, el origen del producto, sino también poder prestar atención la a lista de ingredientes y la cantidad de nutrientes que tiene o no cada producto que consumimos.

Por último, con respecto al foco que generalmente se coloca en leer las calorías y definir en base a ello si el alimento es saludable o no, la nutricionista y docente indicó: “Como sociedad fuimos educados para contar calorías y elegir alimentos en base a la cantidad que nos aporta pero lo que importa más allá de esto es la calidad de esos nutrientes que estamos incorporando. Por eso es tan importante la lectura de etiquetas”.  

“Muchas veces la industria hace hincapié en aquellos alimentos que aportan 0% calorías o grasas sin hacer mención al resto de los productos necesarios para que ese alimento llegue a ser sabroso y elegido por el consumidor, sin aportar calorías. En cuanto a los ultraprocesados, hay que ser conscientes de todos los resaltadores de sabor que estos poseen dentro de sus ingredientes, los cuales tienen el objetivo de lograr que no paremos de comer. Pero no por ello debemos prohibir su consumo, sino elegir su frecuencia y elegir con información. Siempre priorizando alimentos elaborados en casa en donde conocemos todos los ingredientes que utilizamos e incorporamos a nuestro cuerpo”, cerró Gleizer.

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