Crean en el país un sensor que mide calidad de aire para reducir contagios de Covid-19

El sensor que mide la calidad de aire es de bajo costo . (Foto: Untref)
El sensor que mide la calidad de aire es de bajo costo . (Foto: Untref)

Investigadores de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) crearon un sensor que mide en tiempo real la calidad del aire y los niveles de dióxido de carbono y, mediante una alarma, detecta si un ambiente debe ser ventilado.

El dispositivo, fabricado con material bioplástico e impresión 3D, detecta niveles aceptables de dióxido de carbono en el ambiente y resulta «cinco veces más rápido y sensible que otros similares”, detalló la Untref.

El equipo permite medir si la ventilación generada de forma natural es eficaz y está acoplado acoplado con un sistema de alarmas visuales y sonoras, que mide la calidad del aire.  Para desarrollarlo, participaron  ingenierios de la carrera Ingeniería Ambiental y de la Licenciatura en Higiene y Seguridad del Trabajo, de la Untref.

Este sistema mide «en tiempo real y según el nivel de dióxido de carbono (CO2) presente en el ambiente», detalló la universidad, y agregó que con el sensor «se busca reducir la posibilidad de contagio de la Covid-19 en espacios cerrados como aulas, oficinas, salas de espera de centros de salud, entre otros».

Para desarrollar el dispositivo, el grupo de investigación de Aerogeneradores y Materiales «AeroMat» de la Untref, partió de la pregunta acerca del nivel de calidad de aire que se debe mantener en este contexto para evitar contagios.

El dióxido de carbono es un gas incoloro, denso y poco reactivo más pesado que el aire, que emiten las personas mientras respiran.

La Untref citó un estudio de la OMS que recomienda que los niveles de concentración de CO2 en interiores no excedan las 1.000 ppm (partes por millón).

Además mencionó un estudio realizado en la Universidad de Taipei (Chun-Ru Du, 2019), sobre la incidencia de contagios de tuberculosis en universidades, donde se descubrió que al aumentar la ventilación de los ambientes disminuía la concentración de dióxido de carbono a niveles entre 600-1000 ppm y en consecuencia se reducía el riesgo de contagio en un 97%.

«El fenómeno que explica esta relación es que el ser humano al exhalar emite concentraciones de dióxido de carbono que, si se encuentra en un lugar cerrado, se acumulan» explicó Lucio Ponzoni, docente e investigador de la Untref y la CNEA, a cargo del equipo de trabajo.

En este sentido indicó que si en este espacio hay muchas personas «el nivel de emisión se multiplica y por ende la concentración de dióxido de carbono aumenta. A medida que la concentración de este gas aumenta también lo hace el porcentaje de veces que este aire ya ha sido inhalado y expirado por otras personas (aire viciado)».

Julio Sola, coordinador de las carreras de Ingeniería Ambiental y Licenciatura en Higiene y Seguridad del Trabajo, recordó acerca del virus Covid-19 que «se creía que la principal vía de contagio era solo a través de superficies contaminadas y de las gotitas expulsadas al toser o estornudar».

Pero estudios recientes indican que la principal vía de contagio del virus «se produce al respirar el aire exhalado por una persona contagiada, en consecuencia este riesgo se incrementa en espacios cerrados o poco ventilados», detalló Sola.

El sensor muestra entonces los valores de concentración de dióxido de carbono y su influencia en el riesgo de contagio emitiendo una luz led y un sonido para cada caso.

«El diferencial de este equipo es que permite medir si realmente la ventilación que se genera en forma natural, a partir de la apertura de puertas y ventanas, es realmente eficaz. Es decir si la renovación que se produce por esa circulación de aire es la recomendada», aclaró Julio Sola.

La Untref destacó que el dispositivo fue pensado para ser utilizado en espacios cerrados como aulas con una dimensión aproximada de 25 metros cuadrados. El dispositivo es de bajo costo, alrededor de 20 dólares por unidad.

De esta manera «servirá para garantizar la vuelta a la presencialidad de las clases en la Universidad de forma más segura. Nos interesa que este dispositivo esté presente en cada una de las aulas para poder monitorear de forma constante el nivel de calidad del aire mientras se vayan desarrollando las clases presenciales», comentó Sola.

Cuando la concentración es de 400 a 600 ppm la calidad de aire aceptable se enciende una luz verde. Si pasa de 600 a 1000 ppm, el riesgo de contagio aumenta por lo cual se recomienda ventilar el ambiente, y se enciende una luz amarilla.

Finalmente si la concentración es mayor a 1000 ppm, el riesgo de contagio es muy alto, se recomienda evacuar el ambiente y ventilarlo para disminuir los valores de CO2. En ese caso se enciende una luz roja y se emite un sonido mediante el módulo buzzer.

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