COVID-19
Pandemia

Los sí y los no para aumentar la confianza en las vacunas contra el Covid-19

¿Suman los mensajes de personalidades famosas a favor de la vacunación? ¿Cómo incide la sobreabundancia de noticias? ¿Puede que una distribución de dosis más lenta de la esperada atente contra las coberturas a futuros?



La confianza y por ende, la población dispuesta a aplicarse la vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, creció en la región según distintas mediciones. La publicación de datos de los ensayos en Fase 3 y las constantes actualizaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) suman a la hora de generar confianza tanto en la comunidad científica como en la población.

Pero más allá de los papers y del aval de los entes regulatorios de cada país -los únicos autorizados a otorgar la aprobación de emergencia en ciertos contextos de pandemia- existen conductas que pueden sumar a la confianza en las vacunas, mientras otras atentan contra ella.

De acuerdo con el SAGE (Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización de la Organización Mundial de la Salud), la comunicación –entre ella la gubernamental– es una herramienta, pero no un determinante en la llamada “vacilación a vacunar”. Sin embargo, cuando la comunicación es deficiente e inadecuada, puede influir en la adhesión a la vacunación.

Al respecto, la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones (SBIm) y coordinadora del Grupo Confianza en las Vacunas Latinoamérica #ConfiaLA, indicó que en América Latina, “entre los factores que influyen en el comportamiento de la población en relación con la vacunación, se destaca la influencia de las autoridades públicas y de los profesionales de la salud” y “cuando esta influencia es negativa o cuando no hay una comunicación adecuada por parte de las autoridades, la confianza tambalea”. De hecho, ejemplificó que en Brasil, donde el presidente Jair Bolsonaro se ha mostrado escéptico frente a las medidas de prevención contra el coronavirus, “desde 2020, se observa que el número de personas que se manifiestan en contra de la vacunación ha crecido”.

¿Pero qué pasa con los mensajes de personalidades por fuera del ámbito gubernamental y de la salud, suman o restan a esta confianza? Según la doctora Analía Urueña, quien también integra el equipo coordinador del mismo grupo (#ConfíaLA), indicó que “es importante que figuras públicas, referentes o líderes de opinión se vacunen para fortalecer la confianza en las vacunas, pero siempre y cuando sean personas que tengan indicación de hacerlo en el momento indicado por las autoridades sanitarias, y no antes. No sería aceptable ni éticamente correcto que una persona que no tiene indicación en ese momento se vacune como estrategia para aumentar la confianza en las vacunas”, sintetizó Urueña.

Más allá de los mensajes externos, existe una tendencia cada vez más creciente del “paciente empoderado”, algo que se magnificó con la pandemia. La comunidad sigue de cerca qué vacunas llegan a los distintos países, datos sobre seguridad y eficacia, acceso a los turnos y los llamados ESAVI (efectos adversos supuestamente atribuibles a la vacunación e inmunización). Pero también debe tenerse en cuenta que corren tiempos de la llamada “infodemia”, momento en que abunda información errónea, rumores y teorías conspirativas, que pueden disminuir la confianza.

Ante una sobreabundancia de noticias, ¿qué checklist rápido, fácil y seguro puede hacer una persona para tener información confiable sobre la vacuna anti Covid-19? El primer punto es chequear que las vacunas cuenten con el registro de la autoridad regulatoria de su país. A la vez, pueden entrar a sitios oficiales como el ministerio de salud de su país o la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el propio portal de Información desarrollado por ConfíaLA sobre vacunas en Latinoamérica (https://confianzaenlasvacunasla.org/), donde las personas pueden acceder a una sección específica sobre Covid-19. Otra de las noticias que surgieron fueron de reacciones alérgicas graves en un escaso número de vacunados. Por ende, ¿qué debe chequear una persona para no desalentarse? La doctora Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) e integrante del grupo ConfíaLA indicó que “en general lo que se recomienda es que las personas que tienen antecedentes de reacciones alérgicas graves a una vacuna o a un medicamento, no reciban ninguna de las vacunas contra el Covid-19” y explicó que estas sugerencias más conservadoras “probablemente tienen que ver con que hace falta generar más evidencia al respecto”. Por ende, la recomendación es que ante la duda, es importante revisar ese antecedente de alergia grave con un especialista para ver si realmente esa persona puede ser vacunada o no- un cuidado válido en la aplicación de cualquier vacuna.

Más allá de la urgencia frente al Covid-19, se sabe que la vacunación no es un asunto aislado de un momento puntual, sino que las coberturas deben sostenerse en el tiempo. En el caso de la vacuna contra el coronavirus, aún no se sabe por cuánto tiempo durará el efecto protector, pero lo que se presume es que la vacunación posiblemente no elimine por completo la circulación del virus (así como la vacuna antigripal tampoco lo hace). ¿Cuánto puede afectar saber esto a la hora de sostener las coberturas en el futuro?

Luego de superar los desafíos que representan el suministro suficiente y la distribución y el acceso equitativo a las vacunas, se necesitará una serie de estrategias programáticas bien diseñadas para fomentar su aceptación y asimilación. Una de ella es la vigilancia epidemiológica intensificada para conocer la duración de la protección que ofrecen las vacunas.

“La evidencia ha demostrado que para fomentar la aceptación de las vacunas no basta con proporcionar información al respecto. Los factores que determinan la actitud de las personas respecto de las vacunas son un entorno favorable, las influencias sociales y la motivación”, indicó Urueña.

“La planificación de las campañas de vacunación deben tener en cuenta factores como la comodidad del lugar y el horario del vacunatorio, los costos de transporte para llegar y la calidad del servicio de vacunación”, además de que estos espacios sean seguros, cómodos, familiares y cercanos, señaló la médica.

A la vez, ¿podría una distribución de dosis más lenta de lo que se supuso meses atrás afectar la vacunación en el futuro? De acuerdo con Isabella Ballalai, “la lentitud de la campaña de vacunación ha traído dudas, ansiedades e inseguridad”.

 

Con todo, factores comunes a todas las inmunizaciones podrían atentar contra la confianza. “La aceptación de las vacunas también puede verse amenazadas por el hecho de que las vacunas contra el Covid-19, así como casi todas las vacunas, no son 100% eficaces, lo que significa que las personas tendrán que continuar aplicando medidas de prevención (por ejemplo, llevar una mascarilla y mantener el distanciamiento físico) incluso después de haberse vacunado”, indicó la doctora Urueña. Por lo tanto, “es importante generar confianza en las vacunas contra la COVID-19 antes de que la población empiece a formarse una opinión contraria a ellas”.

 

Otras amenazas

 

Pero bien se sabe que no todo es coronavirus. La pandemia en sí misma y el confinamiento llevó a que no se tomen en cuenta otras cuestiones de salud, entre ellas, aplicarse otras vacunas que sí están en el calendario y son gratuitas y obligatorias.

“En Argentina hubo una disminución de más del 50% de las dosis aplicadas de las vacunas de calendario, disminución que se vio tanto en el sector público como en el privado. Esto realmente es un problema porque hay peligro de que puedan re emerger enfermedades que ya estaban controladas, a ejemplo del sarampión que fue eliminado de las Américas, más retornó debido a las bajas tasas de vacunación. Hoy tenemos el riesgo hasta de retorno de la poliomielitis”, indicó la doctora Florencia Cahn.

En conclusión, la manera más acertada para construir confianza es, si dudas, una comunicación coherente, transparente, empática y dinámica sobre la incertidumbre, los riesgos y la disponibilidad de la vacuna contra el Covid-19.

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