SALUD AUDITIVA |

¿Cómo destapar un tapón de cera?

La alteración del proceso natural de limpieza del oído, por un exceso de higiene o mediante el uso de métodos inapropiados como los hisopos, provoca la aparición de estos molestos tapones de cera. Entérese cómo prevenirlos.

Claves para sacar un tapón de cera sin lastimar el oído (Foto: Pixabay)
Claves para sacar un tapón de cera sin lastimar el oído (Foto: Pixabay)

Perder audición de manera repentina o tener la sensación de escuchar nuestra propia voz mientras hablamos, puede indicar la presencia de un tapón de cera en el oído. Si bien es molesto, no se trata de un trastorno grave y para solucionarlo basta con extraerlo.

¿Por qué se forma un tapón de cera?

Naturalmente, el organismo genera un cerumen (cera) en el conducto auditivo externo (el canal que va desde el tímpano hasta el exterior del oído) que sirve para eliminar restos celulares y proteger a la delgada piel que lo recubre. La cera también cumple la función de mantener el ph de este canal y defenderlo frente a infecciones y golpes.

En ciertas ocasiones, puede darse la acumulación de esta sustancia, lo que provoca la obstrucción del canal auditivo con un tapón de cera. Las causas más comunes de su formación son:

* Alteración del mecanismo natural de limpieza del oído debido a un proceso de limpieza inadecuado, generalmente por el uso de cotonetes o hisopos. Por lo cual está totalmente desaconsejado su uso.

* Fabricación excesiva de cera.

* Conducto auditivo no rectilíneo.

Algunas personas pueden presentar tapones de cera de manera repetida a lo largo de su vida y otras nunca, ya que tanto la cantidad como la calidad de la cera es muy variable de un individuo a otro. También existe cierta propensión genética a tenerlos.

Si bien pueden afectar a cualquier persona, los tapones de cera se presentan principalmente en adultos mayores debido a que la piel del conducto auditivo externo tiene menos capacidad migratoria. Además, este trastorno tiene mayor incidencia en verano, ya que la cera acumulada en el oído absorbe el agua y se hincha, lo que provoca la formación de un tapón. A veces basta un acto tan simple como un lavado de cabeza para que estos aparezcan.

Cómo se manifiesta

La pérdida repentina de la audición es uno de los síntomas más claros para reconocer que se tiene un tapón de cera en el oído. Esta manifestación suele ser drástica (es habitual dejar de oír “de un día para otro”), aunque pasajera, ya que la audición se recupera tras la extracción del tapón.

Junto con este síntoma, pueden presentarse también:

• Autofonía: La persona tiene la sensación de oír su propia voz cuando habla.

• Al masticar, se tiene la sensación de estar escuchando el ruido que producen las mandíbulas al chocar entre sí.

• Dolor de oídos de intensidad media.

• Sensación de taponamiento.

• Zumbidos.

• Sensación de inestabilidad: En ocasiones, un tapón en el oído puede provocar leves mareos.

Ideas para extraerlo

Una vez que el tapón de cera se instaló en el oído, se recomienda la visita al otorrinolaringólogo, quien lo removerá con un instrumento específico. Las gotas de carbonato de sodio pueden resultar útiles para ablandar el cerumen, facilitándole la tarea de extracción al especialista. Sin embargo, otras gotas como el alcohol boricado o gotas con antibióticos no sirven para esta finalidad.

Por otro lado, es probable que durante la consulta el otorrinolaringólogo realice al paciente un examen llamado otoscopia. Con esta exploración se puede visualizar el conducto auditivo externo, el tímpano -para comprobar que no existe perforación- y el oído medio.

¿Cómo hay que limpiar el oído por dentro?

El oído no debe ser limpiado por maniobras instrumentales realizadas por uno mismo ni por un tercero (por ejemplo, limpiarle el oído a los niños). El drenaje de cerumen es espontáneo y solo debe removerse el excedente que sale del orificio hacia afuera sin introducir elementos en su interior, debido al riesgo de traumatismo, sangrado y formación de tapón de cera impactado.

Para mantener limpio el conducto auditivo se aconseja lavarse el oído cada quince días con agua oxigenada rebajada, con el fin de evitar que la cera se solidifique y se puedan formar tapones.

Además de limitar la excesiva limpieza de los oídos, para evitar su formación también es recomendable no permanecer mucho tiempo en lugares donde el aire tiene una concentración elevada de polvo, y realizar una revisión anual con el médico especialista, en especial antes del verano, para eliminar el posible exceso de cera.

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