Científicos argentinos colaboran para crear un “PAP” del Alzheimer

A través del Fleni, el país participará en el mayor estudio mundial para la detección precoz de la demencia. Integran el proyecto 50 hospitales a nivel global. Según los expertos, la investigación es de una convocatoria y magnitud comparables a la del genoma humano. 

Los doctores Gustavo Sevlever, Salvador Grinjoan, Ricardo Allegri y la Dra. Silvia Vazquez.

Argentina integrará a través de la Fundación Fleni el mayor estudio mundial para la detección precoz del Alzheimer, con el objetivo de lograr un test para la demencia que funcione de manera tan sencilla como el Papanicolau, informó hoy a la agencia Télam el neurocientífico Gustavo Sevlever.

«Queremos el `Papanicolau` de la demencia», dijo el experto, en referencia al análisis que permite detectar tempranamente indicios de futura amenaza de cáncer de cuello de útero.

«Si nosotros pudiéramos adelantar el diagnóstico al momento en que la persona todavía tiene muy pequeños trastornos de la memoria, quizá tendríamos tratamientos más eficientes, por eso tenemos que preservar el cerebro, porque cuando los tratamientos se hacen al final de la enfermedad ya no hay qué preservar”, dijo.

Como no se puede dar medicación sin evidencia de que hay enfermedad, “la Iniciativa para el Diagnóstico por Neuroimágenes del Alzheimer (ADNI) busca un protocolo cuyo ejemplo es el `Papanicolau`, un test muy sencillo que detecta muchos años antes el cáncer de cuello uterino, que autoriza al médico a intervenir, bajando espectacularmente la tasa” de ese cáncer.

Además de Sevlever, director de investigación y docencia del Fleni, participan del proyecto los psiquiatras Ricardo Allegri y Salvador Guinjoan, este último principal investigador del protocolo y del CONICET.

El proyecto en el que participan más de 50 hospitales a nivel global, con 60 pacientes aportados por Argentina, consiste en hacer ese diagnóstico precoz con todos los recursos que hoy tiene la tecnología.

Básicamente, la potente resonancia 3 Tesla; imágenes PET con radioisótopos que se unen a una sustancia amiloide que tiene el cerebro con enfermedad de Alzheimer; tres determinaciones en el líquido cefaloraquídeo que aparentemente predicen cuándo va a evolucionar, y los test neuropsicológicos clásicos.

“Estas cuatro cosas juntas muestran qué combinación de elementos permiten poder predecir que este paciente va a evolucionar hacia la enfermedad de Alzheimer, y hacer un seguimiento cada seis meses para ver la evolución”, indicó el neurocientífico.

Por su parte Allegri, especialista en neurología de la conducta, enfatizó que “Fleni participa en el protocolo ADNI, que no es de prueba de medicamentos de un laboratorio sino que, en EEUU, integra al Instituto Nacional de la Salud y la Sociedad Internacional de Alzheimer, como si fueran el CONICET con la sociedad específica”.

“Es un estudio comparable al del genoma humano, que ha logrado mayor convocatoria a nivel mundial con todos los centros de Alzheimer tratando de delimitar esta llegada temprana, definirla bien y homogeneizarla mundialmente”, definió.

Guinjoan precisó que el protocolo ADNI “tiene el objetivo de establecer qué predictores clínicos, de imágenes cerebrales y de biomarcadores de líquido cefaloraquídeo hay, para determinar qué paciente con queja cognitiva -pérdida de memoria, atención, funciones ejecutivas y lenguaje-, va a hacer enfermedad de Alzheimer“.

“Se supone que de la combinación de cada uno de los ítems que constituyen el núcleo del protocolo -clínico, neuroimágenes, neuropsicológico y de marcaciones en líquido cefaloraquídeo- va a salir un algoritmo que prediga con mucha exactitud qué persona va a hacer enfermedad”, indicó Guinjoan, profesor de Medicina y Psicología de la UBA.

Estos estudios van a ir a una base de datos común que está en Los Ángeles, “lo que implica una manera diferente de hacer ciencia, ya que cualquier integrante del consorcio -Argentina, EEUU, Japón, Italia, Australia- va a poder ver los datos anonimizados, de libre disponibilidad“, consideró Sevlever.

El Alzheimer es una combinatoria de factores genéticos con factores de conducta, y sus factores de riesgo son similares a los de enfermedad vascular: tabaco, sedentarismo, obesidad, diabetes, colesteroles, lípidos.

“Si uno pudiera identificar a aquellos pacientes cuyo trastorno actual de memoria es anuncio de que va a tener enfermedad de Alzheimer, ese grupo es ideal para tratar, y esta combinatoria de mejor diagnóstico y tratamiento quizá pueda disminuir la incidencia de la enfermedad o retrasar la aparición, lo que implica más años de vida lúcida para una persona”, concluyó Sevlever.

Fuentes: Télam

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