ESTUDIO EN CERDOS |

Corazón: terapia genética convierte células musculares en “marcapasos biológicos”

Pudieron reprogramarlas para que ofrecieran latidos firmes en animales con bloqueo cardíaco. Esperan iniciar ensayos con humanos en tres años y lograr que sea una opción para quienes no toleran dispositivos electrónicos.  

Imagen de microscopio de las células reprogramadas. (Foto: Cedars-Sinai Heart Institute)

Investigadores consiguieron convertir células musculares cardiacas normales en células especializadas que ofrecen latidos firmes tras utilizar un procedimiento de terapia genética que podría convertirse a una alternativa a los marcapasos electrónicos.

El estudio, publicado en Science Translational Medicine, utilizó cerdos con una enfermedad llamada bloqueo cardiaco,  que hace que sus corazones latan demasiado lento. Al inyectar un gen humano en una pequeña región de las cavidades del corazón de apenas el tamaño de un grano de pimienta, los investigadores reprogramaron las células musculares del órgano convirtiéndolas en un tipo de célula que emite impulsos eléctricos para dirigir el latido.

Así, los cardiólogos del Cedars-Sinai Heart Institute en Los Ángeles crearon células como «marcapasos biológicos» que restauraron el latido normal del corazón de los cerdos. El procedimiento consiguió el mismo resultado que el de implantar un marcapasos que envía impulsos eléctricos al corazón si late demasiado despacio y se salta un latido.

«Este desarrollo anuncia una nueva era de la terapia genética donde los genes no se usen solo para corregir un trastorno por deficiencia sino también para convertir un tipo de célula en otro para tratar una información», dijo Eduardo Marbán, director del Instituto del Corazón del Cedars-Sinai y líder del equipo de investigación, a periodistas. Los investigadores observaron que los corazones de cerdo son muy parecidos a los humanos.

Eugenio Cingolani, director de la clínica de Cardiogenética-Arritmia Familiar, dijo que «si todo va bien» en más estudios con animales para examinar la efectividad del procedimiento a largo plazo y su seguridad, «esperamos poder comenzar los ensayos con humanos en tres años».

Los investigadores prevén utilizar inicialmente el proceso para ayudar a las personas con trastornos del ritmo cardiaco que no pueden usar un marcapasos por complicaciones relacionadas con el dispositivo como una infección, o en fetos en el útero con bloqueo cardiaco congénito.

A estos fetos no se les puede implantar un marcapasos y el riesgo de insuficiencia cardiaca grave a menudo termina en muerte fetal. Por eso, los científicos esperan desarrollar un tratamiento a base de inyecciones para administrar la terapia genética a esos bebés en desarrollo.

Dijeron que en el futuro el procedimiento podría utilizarse en una amplia población de pacientes como una alternativa realista al marcapasos. Marbán dijo que alrededor de un 2% de estos dispositivos deriva en una infección que tiene que ser tratada. Solo en Estados Unidos, unas 300.000 personas reciben un marcapasos cada año.

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