ESPECIALIDAD QUE TRATA EL DENGUE, LA FIEBRE AMARILLA Y EL CHAGAS |

“Cuando decías hace 20 años que te dedicabas al tropicalismo, te miraban con cara rara”

Por Celina Abud y Francesco Garabello.- Así se expresó el Dr. Tomás Orduna, quien participó en el núcleo generador del INMET, en diálogo con DocSalud.com. Sostuvo que se debe instalar esta disciplina, que estaba periférica en el país. Para tal fin, se necesita capacitar recurso humano, tanto investigadores como médicos.

El Dr. Tomás Orduna, en busca de posicionar al Tropicalismo

El cambio climático y la concentración de habitantes en ciudades ayudaron a la expansión del dengue, la más conocida de las enfermedades tropicales. Sin embargo, son muchas las afecciones que se desarrollan en ambientes cálidos y húmedos, entre ellas el Chagas, la lepra, la fiebre amarilla y la leishmaniasis.

 

Vulgarmente, a estas patologías se las conoce como “desatendidas”, ya que se expanden por países de ingresos medios y bajos, mientras que en las naciones desarrolladas están prácticamente erradicadas.

 

“Cuando decías hace 20 años que te dedicabas al tropicalismo, te miraban con cara rara, pero hoy por suerte estamos inaugurando un instituto”, dijo a DocSalud.com el Dr. Tomás Orduna.  El experto participó en la creación del Instituto de Medicina Tropical (IMET), que fue presentado a principios de mes en un acto ante la presencia de la presidente Cristina de Kirchner.

 

El organismo ya tiene sede en la ciudad misionera de Puerto Iguazú, y su ubicación es estratégica, ya que permite dos de los objetivos planeados para el IMET: el intercambio de estrategias entre países vecinos y el diálogo con las comunidades que conocen (y conviven) con las enfermedades desatendidas.

 

Otra de las tareas es formar recurso humano, tanto investigadores como médicos. Quienes colaboren, no sólo deben cumplir con altos estándares, sino poseer la vocación suficiente para trasladarse a las zonas afectadas. También, deberán escuchar a la comunidad y aprender de quienes conviven con los vectores de las enfermedades todos los días. En entrevista exclusiva con este medio, Orduna explicó qué debe tener un profesional para abocarse a la disciplina. 

 

Periodista: ¿Cuál es y será su aporte  en el INMET?

 

Dr. Tomás Orduna:  Participé en plasmar el Instituto de Medicina Tropical a partir de la convocatoria del Ministerio de Salud en diciembre. Hoy existe el proyecto de continuar mi labor, básicamente en el área de capacitación de recursos humanos relacionados con el tropicalismo. Es necesario colocar una disciplina que estuvo bastante periférica en nuestro país.

 

P.: ¿En qué va a constar el plan de capacitación de recursos humanos?

 

T.O.: En primer lugar, se formarán profesionales  en el área de la investigación, tarea que estará a cargo del equipo del Dr. Oscar Daniel Salomón (presidente del INMET) y otros colegas del CONICET. Preparar investigadores básicos en patologías tropicales es hoy una necesidad. Además debemos encontrar un equipo que tenga vocación para  trabajar en las regiones afectadas. Por otra parte capacitaremos recurso asistencial, médicos de primer nivel de atención que sepan diagnosticar, tratar y por supuesto prevenir estas patologías. Cuando se trabaja en asistir, se debe tener la bandera de resolver cuestiones inherentes a una enfermedad y también brindar educación para la Salud. Por último, buscaremos dar un lugar importante a la comunidad, ya que la docencia también debe ser extensiva a la población en general.

 

P.: Con respecto a la comunicación con la comunidad, ¿usarán para las enfermedades los términos que emplea la población afectada y no los nombres científicos?

 

T. O.: Por supuesto. Al insecto que transmite leishmaniasis, nosotros lo llamamos flebótomo, pero en la provincia de Misiones, y en especial en la comunidad guaraní se lo conoce como “carachay”. Adaptarnos nos propone abrir nuestra mente y nuestros oídos para adquirir el conocimiento que la gente pueda darnos, porque nadie tiene la verdad absoluta. Es nuestro desafío aprender cómo la población denomina a las patologías tropicales, cómo suponen que hay que tratarlas y cómo piensan que se adquirieren. Sobre ese saber, que muchas veces puede estar errado científicamente, se puede trabajar mancomunadamente con la comunidad, ya que imponer de manera vertical no sirve.

 

P: ¿Estiman que los logros del INMET van a ayudar a alcanzar parte de los Objetivos del Milenio planteados por la ONU para el 2015?

 

T.O.: Veo a los Objetivos del Milenio, de alguna manera, como el horizonte, lo que ayuda a seguir caminando. Pero existen dos maneras de tomarse esas metas: cuando son tomadas como que si no se logran para 2015 de nada sirvió el esfuerzo,  causarán gran frustración a nivel mundial. En cambio, si se consideran el horizonte que invita a moverse, aunque no se llegue concretamente pero existan mejorías, valió la pena. Lo claro es que tiene que haber un movimiento hacia ese horizonte y llegar lo más cerca posible a esos objetivos.

 

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