“Es un buen momento para dedicarse a la Ciencia en la Argentina”

Por Celina Abud.- Lo dijo la Dra. María Fernanda Ceriani, ganadora del Premio L’Oréal UNESCO por sus estudios sobre el “reloj biológico” con la mosca de la fruta. Durante la ceremonia, expertos reflexionaron sobre el rol femenino en la investigación.

La investigadora María Fernanda Ceriani fue distinguida por sus trabajos sobre el ciclo del reloj biológico con la mosca de la fruta.

La Dra. María Fernanda Ceriani, investigadora independiente del CONICET y jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento de la Fundación Instituto Leloir, fue la ganadora de la 5° edición del Premio Nacional L’Oréal UNESCO “Por la Mujer en la Ciencia”. La distinción fue entregada en el Salón Arturo Illia del Senado de la Nación.

Su proyecto “Mecanismos neuronales de control del comportamiento circadiano” fue elegido entre 80 trabajos y obtuvo un galardón de u$s 20 mil. La distinción, lanzada en 2007, busca promover la presencia femenina en la investigación científica en el país.

Ceriani, quien regresó a Argentina en 2002 luego de desempeñarse en EEUU, se dedicó a investigar el “reloj interno” de los organismos, a visualizar cómo ellos anticipan los cambios ambientales y adaptan sus comportamientos a estos ciclos.

Los engranajes de este reloj biológico lo conforman un conjunto de genes capaces de medir el paso del tiempo. Ellos son los responsables de regular una amplia gama de procesos metabólicos, fisiológicos y comportamentales para que ocurran en los momentos más adecuados del día, previniendo los cambios que se avecinan. Así eligen, por ejemplo, estar activo de día y descansar de noche.

La ganadora del Premio Nacional L’Oréal UNESCO 2011 buscó entender cómo los genes de ese reloj controlan algunos comportamientos rítmicos. Para ese fin empleó como organismo modelo la mosca de la fruta (de nombre científico Drosofolia melanogaster), una especie que despliega ciclos de reposo y actividad muy semejantes a los del sueño y  vigilia del ser humano y de la cual Ceriani dice “estar enamorada”.

Pero el premio cobra más mérito cuando se toma en cuenta que Ceriani no sólo es investigadora sino también esposa y madre de tres hijos. Tras recibir el galardón, dijo que puede combinar ambas actividades por estar “casada con un científico, que sabe entender lo que es un plazo y tener que ausentarse para asistir a congresos”.

A pesar de que la investigación, en sus palabras, “es una tarea difícil, poco glamorosa y con escaso reconocimiento”, nunca dudó de su vocación, que se despertó durante la escuela secundaria, cuando estudió el comportamiento de las células.

Tras su desempeño en el exterior, declaró que su sueño era volver al país, y que lo pudo concretar en 2002, una época “en la que pocos volvían y muchos de iban”. 

Pero destacó que hoy “es un buen momento para dedicarse a la ciencia en la Argentina” y que gracias a la política sostenida de repatriación de investigadores, “hoy son muchos los que pueden  trabajar con la tecnología necesaria para ser competente”.

También fueron destacados con dos menciones de u$s 2 mil cada una los proyectos “Microbiología de ambientes extremos de la Puna: bases científicas para la conservación de Ecosistemas nacionales Estratégicos bajo riesgo ambiental”, de la Dra. María Eugenia Farías, investigadora del CONICET de PROIMI y “Señales hacia y desde la maquinaria de procesamiento del ARN mensajero. Splincing alternativo y modificaciones post-traduccionales en un contexto fisio-patológico”, de la Dra.Anabella Srebrow, Investigadora del CONICET, del Laboratorio de Fisiología Molecular, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires.

Una profesión históricamente masculina

De acuerdo a cifras oficiales de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), apenas el 27% de los científicos en el mundo son mujeres. Con el objetivo de beneficiar la situación femenina en esta profesión, el organismo se asoció con L’Oréal en 1998 para crear FOR WOMEN IN SCIENCE, un programa que ya reconoció los logros de casi 600 científicas en 85 países, con premios y becas.

Durante la ceremonia, Germán Herrera, Director de la filial de la empresa en la Argentina, recordó que 744 hombres fueron galardonados con un Premio Nobel y sólo otorgaron esa distinción a 44 mujeres; que casi la mitad de ellas fue reconocida en los últimos 20 años y que sólo 16 de ese total son científicas, por lo que queda “mucho camino por andar”

A su turno, la Dra. Marta Rovira, Presidenta del CONICET y encargada de entregarle la distinción a Ceriani, indicó que en la institución que dirige, la mirada de ambos sexos son complementarias. Así, coincidió con el lema del premio: “El mundo necesita de la ciencia y la ciencia necesita de las mujeres”. 

Rovira agregó que en la actualidad “crece la cantidad investigadoras” y que en el en consejo que preside “hay un 66% de becarias”. Sin embargo, reconoció que todavía las posiciones gerenciales son ocupadas mayoritariamente por hombres.

En esa misma línea, Ruth Ladenheim, Secretaria de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, coincidió en que falta “más representación femenina en los ámbitos académicos”.

Participaron también de la reunión el Viceministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Alejandro Ceccatto; el Director de la Fundación Instituto Leloir, el Dr. Luis Ielpi; la Directora de Relaciones Públicas y Comunicación de L’Oréal Argentina, Silvia Tripolini y la Dra. Mariana Weissman, galardonada con el premio en 2003 para América Latina.

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