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Gripe A: la vacuna que puede reducir su impacto

En el transcurso de esta pandemia hemos aprendido que el tratamiento precoz de la gripe A H1N1 con antivirales como el oseltamivir puede mejorar los síntomas de la enfermedad, evitar complicaciones como la tan temida neumonía viral y, en su defecto, la muerte.

En el transcurso de esta pandemia hemos aprendido que el tratamiento precoz de la gripe A H1N1 con antivirales como el oseltamivir puede mejorar los síntomas de la enfermedad, evitar complicaciones como la tan temida neumonía viral y, en su defecto, la muerte.

 

También, conocer la historia pasada advirtió a la comunidad médica que enfrentar adecuadamente una pandemia no solo requiere del suministro de antivirales, sino también de antibióticos y vacunas bacterianas.

 

La razón es que parte de las muertes durante las pandemias del siglo XX no han sido originadas por el virus de influenza mismo sino por una nueva infección pulmonar, producida por una bacteria llamada neumococo, a días de haberse iniciado el cuadro de gripe.

 

El neumococo causa habitualmente neumonía y otros cuadros severos como la bacteriemia (cuando el germen se propaga a la sangre) y la meningitis (cuando afecta las capas que cubren el cerebro). Estos cuadros se tratan con antibióticos pero una vacuna puede prevenirlos o, en su defecto, mitigarlos.

 

En junio de 2009 el CDC (Centro en Control de Enfermedades de los EE.UU) divulgó los resultados preliminares de los fallecidos en la pandemia A H1N1, indicando que el 30% de las muertes por neumonía en ese país habían sido causados por el neumococo. Esto sugiere que parte de las muertes por neumonía podrían evitarse con la vacunación antineumocóccica.

Debido a ello el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés), de los CDC ha recomendado intensificar la vacunación con PPSV23 (vacuna polivalente polisacárida de veintitrés serotipos) contra el neumococco en los grupos en los que la vacuna está indicada. Especialmente en mayores de 2 años y menores de 65 para quienes se hayan establecido patologías de alto riesgo. Este grupo etario tiene actualmente una baja cobertura de vacunación.

 

Además, está disponible una vacuna conjugada antineumocóccica (PCV7) para niños menores de 5 años.

 

El verdadero impacto de la sobreinfección bacteriana en el contexto de esta nueva pandemia no se conoce en su totalidad, pero todo parece indicar que la vacunación contra el neumococo ayuda a reducir las muertes relacionadas a la mal llamada gripe porcina.

 

Es imprescindible que los distintos países implementen estrategias no solo para la inmunización  contra el H1N1 sino también contra el neumococo en los grupos donde la vacuna está especialmente recomendada para evitar complicaciones.

 

Dra Hebe Vázquez

Médica infectóloga FIDEC-FUNCEI

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