ESTUDIO PUBLICADO EN PEDIATRICS |

A los padres jóvenes se les complica llevar una vida saludable

Quienes tienen hijos menores de cinco años son menos propensos a llevar una dieta sana y practicar ejercicio. Así concluyó un trabajo que analizó a 1.500 personas.

Las madres con hijos pequeños realizan menos actividad física, según un estudio publicado en "Pediatrics"

Para los padres jóvenes que viven la vorágine diaria esto no será una sorpresa: un estudio reveló que tener niños pequeños puede hacer que sea más difícil mantener una dieta saludable y practicar actividad física.

Más de 1.500 adultos jóvenes estadounidenses fueron consultados para este estudio, publicado en la revista Pediatrics, que reveló que quienes tienen hijos menores de 5 años generalmente ejercitan con menos frecuencia que las personas sin chicos.

La investigación también demostró que en particular las madres tenían hábitos alimenticios menos saludables que sus pares sin niños.

«Aunque muchas conductas alimentarias eran las mismas entre padres y no padres, las madres informaron un mayor consumo de bebidas azucaradas, calorías totales y un mayor porcentaje de grasas saturadas comparadas con las mujeres sin hijos», escribió la directora del estudio, Jerica Berge, de la Escuela de Medicina de la University of Minnesota en Minneapolis.

«Tanto las madres como los padres realizaban menor cantidad de actividad física que aquellos que no eran padres», añadió. De los participantes, con 25 años en promedio, 149 tenían un hijo, en la mayoría de los casos un bebé.

En promedio, los padres realizaban menos ejercicio que sus pares sin hijos. Las madres reportaban menos de 2,5 horas de actividad moderada a vigorosa por semana, comparado con un promedio de algo más de tres horas entre las mujeres sin niños.

Los padres hacían menos de 5,5 horas semanales de ejercicio, frente a casi siete horas entre los hombres sin hijos. De la misma forma, la falta de tiempo y energía aumentaría la dependencia de la comida de «rápida resolución», que suele tener más calorías y grasa, como los bocados de queso o pollo.

Cuando se trata de la dieta, los padres no diferían de otros hombres. Pero las madres promediaban una ingesta diaria de unas 400 calorías más que las mujeres sin hijos, toman más bebidas azucaradas y consumían algo más de grasas saturadas.

Las mujeres con niños también solían pesar un poco más que aquellas sin hijos, aunque la mayoría de las madres había dado a luz durante el último año, lo que hace que ese sobrepeso se debiera al embarazo.

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