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Cáncer de mama: cinco países de América Latina estandarizarán su diagnóstico

Argentina forma parte de este proyecto, donde los hospitales de las naciones adheridas se comprometen a usar las mismas técnicas. También buscan diseñar el perfil molecular de la mujer latinoamericana.

Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay acordaron estandarizar y modernizar sus métodos de diagnóstico de cáncer de mama y estudiar el perfil genético de sus mujeres para mejorar el tratamiento de una enfermedad que mata a unas 40.000 personas al año en América Latina y el Caribe.

«Con este estudio queremos hacer el perfil molecular de la mujer latinoamericana y armonizar procedimientos para aumentar la capacidad de los cinco países de generar información clínica», explicó el director de la Oficina para el Desarrollo de Programas en América Latina del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI), Jorge Gómez, coordinador del proyecto.

Para avanzar en este proyecto, financiado por el NCI con 2,5 millones de dólares anuales, cerca de 150 médicos, epidemiólogos, patólogos, investigadores básicos y coordinadores de esos cinco países se reunieron en Río de Janeiro con el aval de sus ministerios de Salud y el impulso del instituto estadounidense.

«Hemos ultimado los protocolos y compartido procedimientos, así que ya estamos preparados para empezar a trabajar con entusiasmo. Sabemos que en última instancia supondrá mejorar infraestructuras hospitalarias y de tratamiento», explicó Pilar Carvallo, de la Universidad Católica de Chile y coordinadora de ese país en el proyecto.

 
A largo plazo, añadió Carvallo, «también podremos analizar perfiles moleculares de las mujeres en cada país -porque por ejemplo la composición genética de las chilenas y las argentinas es diferente- y ver cómo responden a los tratamientos para reducir el tamaño del tumor. Algún día los oncólogos podrán así refinar su tratamiento» en América Latina y el Caribe, donde se registran más de 117.000 casos nuevos al año.


Gómez detalló que «hay cinco subtipos de cáncer de mama y para cada uno se debe aplicar un tratamiento específico. Por ello, obtener un diagnóstico certero es fundamental. Con este proyecto se van a utilizar los reactivos más modernos».

En ese mismo sentido, James Robb, científico del NCI, explicó que los errores en el diagnóstico son más habituales de lo que se cree y jamás se puede afirmar su resultado con una seguridad absoluta. «La medicina humana es así. Los científicos hacemos lo que podemos, pero siempre hay margen de error, por miles de razones, incluida la dificultad para estudiar las muestras en un margen de tiempo suficientemente pequeño como para evitar alteraciones», apuntó Robb.

A ello se suma, según Gómez, que «en los diferentes hospitales de estos países latinoamericanos se usan diferentes técnicas y reactivos”, por lo que los resultados de diagnóstico varían.

«Con este proyecto, los 25 hospitales involucrados se comprometen a estandarizar procedimientos para luego comparar y ofrecer a sus Gobiernos datos obtenidos por sus propios médicos sobre sus propios pacientes, para que los usen al diseñar sus políticas sanitarias», detalló.

El cáncer de mama es el de mayor incidencia en las mujeres de la mayoría de los países latinoamericanos, incluidos los cinco implicados en este proyecto (salvo Chile, donde es el segundo), que además son los que tienen la tecnología más avanzada de la región, según Gómez.

Por ejemplo, en México la enfermedad es un «problema prioritario y creciente», con unos 10.000 casos nuevos al año y una previsión de hasta 17.000 en 2020, y un porcentaje muy elevado afecta a mujeres jóvenes, según explicó Adrián Daneri, uno de los coordinadores mexicanos en este proyecto.

«Por eso nos interesa conocer el perfil molecular de nuestras mujeres y el comportamiento biológico de los tumores para favorecer la búsqueda de factores que ayuden a predecir la respuesta al tratamiento y aspectos genéticos que sean importantes», explicó Daneri, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara.

«El cáncer de mama es curable, especialmente si se detecta en una etapa temprana, pero en Latinoamérica se suele diagnosticar en etapas más avanzadas, a excepción de Uruguay, que tiene un plan nacional para su detección temprana», apuntó al respecto Gómez. El experto detalló que en la siguiente etapa del proyecto se reclutarán durante tres años entre 2.500 y 3.000 pacientes y se les hará un seguimiento.

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