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Epilepsia: ¿por qué aumentan las crisis en el embarazo?

Claves para evitar las crisis de epilepsia durante el embarazo. Cuáles son los controles necesarios.

Consejos para evitar las crisis de epilepsia durante el embarazo (Foto: PIxabay)
Consejos para evitar las crisis de epilepsia durante el embarazo (Foto: PIxabay)

Cuando hablamos de epilepsia y embarazo, en el consultorio solemos enfrentarnos a dos escenarios: El mejor panorama es el de aquella paciente que desea planificar el embarazo. El otro, es cuando la paciente concurre ya embarazada, sin planificación previa.

En todos los casos, debemos saber que el mejor predictor de un buen control de crisis epiléptica durante el embarazo es un buen control previo a la gestación. Es decir, que cuanto más controladas estén las convulsiones de la mujer embarazada en la etapa previa a la gestación, mejor será el resultado durante el embarazo con respecto a aquellas pacientes que no logran controlar las crisis.

¿Cuáles son las crisis que representan mayor riesgo?

Las crisis que representan un mayor riesgo, tanto para la madre como para el bebé en gestación, son las crisis generalizadas tónico clónicas, que se caracterizan por las sacudidas bruscas de todo el cuerpo. Las crisis focales con evolución a la bilateralidad son las que comienzan en una parte del cuerpo y luego se propagan hacia el otro lado. Estas son las que producen una disminución del oxígeno que llega al bebé a través de la placenta y son las más asociadas a caídas y a traumatismos.

¿Cuáles son las causas de aumento de crisis en el embarazo?

En principio, las principales causas de aumento de crisis durante el embarazo se deben a la falta de adherencia al tratamiento antipiléptico, ya sea por miedo a sus efectos, a mala experiencia previa o por ausencia de asesoramiento médico. Otra causa importante es la alteración en los niveles en sangre de la medicación, aunque esto es secundario a un aumento del agua corporal de la mujer embarazada, que provoca que la droga se “diluya” más, a un aumento de la grasa corporal que hace que muchas drogas que usamos queden almacenadas allí y no cumplan con su efecto óptimo, y por un aumento acelerado en la eliminación por orina de la misma.

La manera más adecuada de prevenir el descenso de las dosis es realizar controles periódicos al especialista y realizar dosajes de las drogas en sangre, con el fin de ir ajustando las mismas a lo largo del embarazo.

Otros de los factores a tener en cuenta son los teratogénicos, es decir, aquellos que puedan producir anomalías en el bebé por nacer, y sabemos que aquellas drogas que tienen más riesgo son ácido valproico, carbamazepina, fenobarbital y fenitoína.

Recomendaciones generales

Durante el embarazo:

  • Evitar ácido valroico, fenitoína, carbamazepina y fenobarbital siempre que sea posible.
  • Tomar adecuadamente la medicación.
  • Iniciar la ingesta de ácido fólico.
  • Realizar controles periódicos con el neurólogo para poder ajustar los niveles de fármacos en la medida que avanza el embarazo.

Durante la lactancia:

  • Siempre es recomendable la lactancia materna, a pesar del tratamiento anticonvulsivante. Existen algunos tratamientos en los que debemos tener precaución como son: fenobarbital, etosuccimida y felbamato.

Durante el parto:

  • Tener en cuenta que el diagnóstico de epilepsia NO es una indicación de cesárea.

Más del 95 % de los partos vaginal ocurren sin problemas, sin crisis durante el parto o en las primeras 24 hs post parto.

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