Mi experiencia con el cáncer de mama

Tras el resultado de mi biopsia, sentí que me moría al día siguiente y me enojé mucho, ya que me hacía los controles todos los años. Pero con el tiempo pude ver que lo que había logrado era tomar mi enfermedad a tiempo. Hoy, luego de dar batalla, aprendí a vivir mejor, más feliz.

Al leer la palabra carcinoma en mi biopsia creí que me moría al día siguiente. Sentí que el mundo se me caía encima. Me enojé mucho. ¿Por qué a mí? Yo me hacía mis controles cada año prolijamente. Me costó aceptar que lo que había logrado de esa forma era tomar mi enfermedad a tiempo. También me costó entender algo muy importante: cáncer no es sinónimo de muerte. Antes de mi diagnóstico yo me sentía muy bien, empecé a sentirme muy enferma cuando empezaron a curarme.

La parte más dura de mi experiencia fue cuando me comunicaron que tenían que hacerme una mastectomía radical debido al tamaño de lo encontrado. Yo estaba tan desesperada que hice numerosas consultas, no me podía convencer. Luego de ver a varios profesionales, a un mastólogo le pareció muy raro que teniendo microcalcificaciones agrupadas de 1 cm. x 1 cm, luego de la biopsia surgiera algo de casi 5 cm. Revisaron todo y encontraron un error de laboratorio y mi cirugía resultó mucho menor. Fue muy duro pasar por quimioterapia, caída de pelo y rayos. Mi marido, mis hijas, mis nietos, mis hermanas y amigas fueron todo para mí.

Lo que aprendí de mi experiencia de cáncer es que hay un antes y un después. Antes me esforzaba muchísimo para que todo estuviera perfecto. Tenía una gran autoexigencia. Pero aprendí que hay que tomarse tiempo para disfrutar de la vida, en especial de las pequeñas cosas. Ahora si debo hacer algo y mis nietos me invitan a jugar, no dudo en sentarme en el piso y divertirme sin culpa. Luego haré lo que tenía que hacer. Soy voluntaria en MACMA, secretaria de la Comisión Directiva, coordino un grupo de autoayuda, doy un taller de arte «El arte cura», organizo un banco de pelucas y clases de maquillaje. Disfruto con cada una de mis actividades.

Soy profesora de Bellas Artes, doy clases en dos colegios y tengo mi propio taller de arte desde hace 28 años. Pero pintaba poco, no encontraba el momento, ahora quiero aprovechar y gozar de la satisfacción que me brinda expresarme a través del arte. En este último año realicé cuatro exposiciones individuales y gané un primer premio de pintura con mi obra «Microcalcificaciones agrupadas» que realicé durante la quimio. Las imaginé muy coloridas y divertidas para amigarme de alguna forma con la enfermedad y así ganarle. Mi balance es muy positivo. He aprendido a vivir mejor, más feliz.

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