Trombosis venosa profunda: un problema asociado a la inmovilidad

La circulación deficiente en las piernas puede causarla. El sedentarismo y los viajes prolongados también ayudan a agravar el cuadro.

La trombosis venosa profunda, también conocida como TVP,  se presenta cuando se forman coágulos de sangre (trombo) en una vena de gran tamaño, habitualmente en las más profundas que se hallan en piernas, muslos y cadera. El coágulo o trombo limita el flujo de sangre, lo que causa hinchazón y dolor.

 

Cuando una parte del trombo se desprende, viaja por el sistema venoso y llega a los pulmones, lo que causa una embolia pulmonar (EP). Según estimaciones del Centro para el Control de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), entre 350,000 y 600,000 estadounidenses por año sufren una TVP o EP y, por lo menos 100,000 personas mueren a causa de estas afecciones.

 

Una gran cantidad de quienes la padecen, también presentan complicaciones, las cuales podrían afectar la calidad de vida en gran escala. Sin embargo, la TVP puede prevenirse y tratarse. Es necesario saber cuales son los factores de riesgo y estar atentos a sus signos y síntomas.

 

Existen numerosas situaciones que aumentan las posibilidades de que un individuo sufra una trombosis venosa profunda:

 

–         Ciertas condiciones médicas: el embarazo, la obesidad, el tabaquismo, la insuficiencia cardíaca, la edad avanzada, el cáncer, algunos trastornos renales y medicamentos como los anticonceptivos orales, estrógenos y la eritropoyetina, entre otros.

–         Cirugías: en particular las que involucran a la cadera, la pelvis y la rodilla.

–         Inmovilidad durante un tiempo prolongado como consecuencia de una hospitalización o un viaje largo en avión o automóvil.

–         La trombofilia hereditaria: un problema genético que causa que la sangre se coagule más fácilmente que lo normal, por ejemplo el déficit de antitrombina, de proteína C o de proteína S. Estos trastornos son la causa más frecuente de trombosis venosa profunda antes de los 50 años.

–         La trombofilia adquirida: trastornos de la sangre no hereditarios como la policitemia o la presencia de anticuerpos antifosfolipídicos. 

 

Cerca de la mitad de las personas con TVP no presenta síntomas, lo que puede dificultar el diagnóstico. Los pacientes que sí los tienen, consultan por hinchazón, dolor, calor y cambio de color o enrojecimiento de la pierna comprometida.

 

La embolia pulmonar se suele manifestar con dificultad en la respiración, molestia o dolor en el pecho, tos con sangre, taquicardia y presión arterial baja.

 

El diagnóstico se confirma a través de diferentes estudios, como ecografía doppler, resonancia magnética nuclear, tomografía computada o análisis de sangre. Mientras que el tratamiento habitual para la TVP es la medicación anticoagulante, que retrasa la formación de trombos e impide que sigan creciendo.

 

En ocasiones puede recetarse el procedimiento trombolítico que, a diferencia del anterior, disuelve los coágulos.  Otra de las opciones es la colocación de filtros en las venas mayores, como la cava inferior, para impedir que los trombos viajen al pulmón. En casos graves, también se puede recurrir a la intervención quirúrgica y quitarlo.

 

Para prevenir la TVP en personas con factores de riesgo, o bien en quienes se sometan a cirugías complejas, se pueden indicar anticoagulantes

 

Los pacientes inmovilizados por hospitalización prolongada pueden usar botas especiales que comprimen las pantorillas periódicamente y de manera automática. Esta opción se denomina «compresión neumática intermitente» y ayuda a mantener la circulación de la sangre para prevenir su coagulación.  

 

Un viaje largo en avión de más de 6 a 8 horas aumenta entre 2 a 4 veces el riesgo de tener una TVP.  Sin embargo, existen recomendaciones evitar la afección en personas que los realizan de manera frecuente:

 

–         Levántese y camine cada 2 a 3 horas

–         No fume

–         Vista ropa suelta y cómoda

–         Tome mucha agua y tanto las bebidas alcohólicas como las que contengan cafeína

–         Mientras esté sentado, ejercite las piernas flexionando y estirando las rodillas y los tobillos periódicamente. Suba y baje los talones sin levantar la punta de los pies y repita el proceso a la inversa.

–         Cambie de posición con regularidad y evite cruzarse de piernas.

–         Consulte sobre la conveniencia de usar medias de compresión gradual o de descanso.

–         Evite tomar medicación sedante o alcohol que le impidan levantarse y caminar.

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