MITOS Y VERDADES SOBRE LA ALIMENTACIóN VERDE |

El veganismo: ¿bueno o malo para la salud?

Es muy importante conocer el impacto de una dieta vegetal sobre el nivel de vitaminas o de colesterol. Estas son las falsas creencias más extendidas sobre este tipo de alimentación.

Verdades y mentiras sobre la alimentación vegana (Foto: Pixabay)
Verdades y mentiras sobre la alimentación vegana (Foto: Pixabay)

Un gesto tan sencillo como introducir pequeños cambios en nuestra dieta puede inclinar la balanza a favor del planeta. Según estudios recientes, la reducción del consumo de alimentos de origen animal disminuye a su vez el impacto medioambiental que tiene su producción y distribución.

Sin embargo, aunque muchos nos planteamos aumentar el uso de ingredientes de origen vegetal, todavía están muy extendidos ciertos mitos y errores sobre qué implica este cambio en nuestra alimentación. O quizás no sabemos qué recetas preparar para disfrutar del sabor y una dieta saludable.

Para los desayunos en los que queremos incluir más ingredientes de origen vegetal, algunos expertos sugieren sustituir la manteca tradicional de origen animal por margarina vegetal, rica en Omega 3, vitaminas D y E, grasas buenas y minerales.

Los mitos más frecuentes

Sobre las dietas veganas y vegeetarianas han surgido infinidad de creencias, algunas completamente falsas. Por ejemplo:

Déficit de calcio: Se suele creer que en una dieta verde, los huesos van a sufrir por falta de calcio. Sin embargo, esta falsa creencia se basa en considerar que solo la leche y sus derivados contienen el calcio necesario para nuestra salud. Lo cierto es que vegetales como el brócoli, el coliflor, el repollo, garbanzos o porotos, previamente remojados o cocidos, garantizan una correcta absorción del calcio. Y si echamos de menos el sabor del queso podemos probar las alternativas vegetales.

– Carencia de vitaminas y nutrientes: En la misma línea se cree erróneamente que una dieta basada en ingredientes vegetales provocará una carencia de vitaminas. Pero los nutricionistas indican que la llamada “alimentación arcoiris”, con frutas y verduras de todos los colores, nos aseguran todas las vitaminas y antioxidantes necesarios en la dieta.

– Alternativas vegetales ultraprocesadas: Otro mito muy extendido considera que alimentos veganos, como la margarina vegetal, son productos no saludables y altamente procesados. Sin embargo la inmensa mayoría de las margarinas vegetales están elaboradas con ingredientes 100% de origen natural y no incluyen grasas trans, por lo tanto, no aumentan el colesterol malo o LDL.

Qué es la huella de carbono elevada

Muchos consumidores desconocen la alta huella de carbono que implica la ganadería y los derivados lácteos. En cambio, en el estudio sobre el Análisis del Ciclo de Vida (ACV) llevado a cabo por Quantis para Upfield, se comprobó que la margarina vegetal tiene una huella ambiental un 68% menor que la manteca láctea. Y en su elaboración también se respeta más el entorno natural, gracias a una producción menos intensiva, tanto en el consumo de agua (con un 67% menos) como en el uso de la tierra (un 39% menor).

Una receta con muchas proteínas

Otro de los motivos que puede dificultar el paulatino cambio hacia una dieta plant-based (basada en vegetales) es el desconocimiento de recetas saludables veganas que no renuncian al sabor. No todo va a ser ensaladas y vegetales. También podemos disfrutar de platos elaborados y deliciosos, como la siguiente propuesta.

Linguini cremosos a la albahaca

Ingredientes:

200 gr. de queso cremoso | 500 gr. de pasta linguini | 10 tomates cherry cortados a la mitad | 1 diente de ajo cortado en rodajas | 100 ml. de caldo de verduras | Albahaca y tomillo frescos | Aceite de oliva | Sal y pimienta a gusto.

Elaboración:

Freír los tomates cherry con un poco de aceite de oliva en una sartén. Cuando estén tiernos añadir ajo, albahaca y tomillo frescos. Mover durante 1-2 minutos, añadir sal y pimienta y retirar la sartén del fuego.

En una olla pequeña añadir los 100 ml. de caldo de verduras y queso cremoso. Cocinar a fuego lento al mismo tiempo que se remueve continuamente, hasta que el queso se convierta en una crema suave.

Hervir agua con sal en una olla grande. Cocinar la pasta linguini según las instrucciones del paquete y cuando esté lista, escurrir y añadir un poco de aceite de oliva, los tomates cherry y la crema de queso. Removerlo hasta que la crema se haya integrado uniformemente con la pasta y servilo inmediatamente con un poco de albahaca y tomillo frescos.

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